domingo, 1 de junio de 2014

Plaguicidas organofosforados (I)

Los plaguicidas organofosforados son ésteres químicamente relacionados del ácido fosfórico o algunos de sus derivados. Comparten la propiedad farmacológica de inhibir la acción de la enzima colinesterasa.
El paratión es uno de los organofosforados más tóxicos y se trata aquí con detalle. Aparte de sus efectos farmacológicos, ningún insecto es inmune a su acción letal. Sus propiedades físicas y químicas lo hacen útil como insecticida y acaricida para la agricultura. La descripción de su toxicidad es aplicable a otros organofosforados, aunque sus efectos puedan ser menos rápidos y extensos.
La acción tóxica de todos los plaguicidas organofosforados se ejerce sobre el SNC a través de la inhibición de la enzima colinesterasa, con la consiguiente estimulación excesiva y continua de los músculos y glándulas activados por la acetilcolina, hasta llegar a un punto incompatible con la vida. El para- tión es un inhibidor indirecto porque puede convertirse en el medio ambiente o in vivo antes de inhibir efectivamente la colinesterasa.
En general, los organofosforados pueden entrar en el orga- nismo por cualquier vía. Si se ingiere una cantidad pequeña de paratión al comer o fumar, por ejemplo, existe el riesgo de una intoxicación grave e incluso mortal. Se puede inhalar asimismo al manipular, incluso brevemente, polvos o compuestos volátiles. Se absorbe además fácilmente a través de la piel y de los ojos. Su capacidad de penetrar en la piel en cantidades mortales sin producir la irritación hace que su manipulación sea especial- mente difícil.

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