Los riesgos de los plaguicidas no terminan con su aplicación. En el caso de los compuestos más tóxicos, existe un peligro real para los trabajadores que penetran demasiado pronto en la zona tratada. Por consiguiente, es importante que tanto ellos como el público en general sean informados de las zonas tratadas con plaguicidas tóxicos y de las fechas en que se puede entrar en ellas. Es importante además proceder a la recolección de los cultivos una vez que haya transcurrido un período suficiente para que se haya degradado el plaguicida, a fin de evitar la presencia de residuos excesivos en los alimentos.
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miércoles, 20 de mayo de 2020
martes, 19 de mayo de 2020
Mezcla y aplicación de los plaguicidas Parte 2
La protección por efecto del tiempo implica la limitación de las horas de trabajo. La idoneidad de este método depende de que el plaguicida se elimine rápidamente o sea acumulativo. Se produce acumulación de algunos compuestos en el cuerpo cuando la velocidad de excreción es más lenta que la de absorción. Con otros compuestos puede darse una acumulación del efecto cuando la persona está expuesta a dosis pequeñas repetidas, que individualmente no producen síntomas.
La protección mediante el cambio del método de trabajo implica una reconsideración de toda la operación. Los plaguicidas difieren de otros compuestos en que pueden ser aplicados desde la tierra o desde el aire. En la aplicación desde la tierra, los cambios de método dependen en gran parte de la elección del equipo y de la naturaleza física del producto a aplicar.
Los plaguicidas aplicados desde el aire pueden estar formulados como líquidos, polvos o gránulos. Los líquidos se pueden rociar desde altitudes muy bajas, frecuentemente en forma de gotas finas de formulaciones concentradas, conocidas como aplicaciones de volumen ultrabajo (VUB). La desviación por el viento constituye un problema, especialmente, en el caso de los líquidos y los polvos. La aplicación aérea es en general adecuada para tratar grandes extensiones, pero implica riesgos especiales para los pilotos y los trabajadores de tierra. Los pilotos pueden resultar afectados por el derrame de las tolvas, por la penetración de plaguicida en la cabina y por el vuelo sobre la franja recientemente tratada a través de la corriente formada. Incluso grados menores de absorción de algunos plaguicidas o sus efectos locales, como los que causa, por ejemplo, un compuesto organofosforado en el ojo, pueden afectar a un piloto hasta impedirle mantener el grado de vigilancia necesaria para volar bajo. No debe permitirse a los pilotos intervenir en estas operaciones de aplicación de plaguicidas a menos que hayan sido especialmente entrenados en los aspectos antes mencionados, aparte de los específicamente referidos al vuelo.
En tierra pueden resultar afectados los cargadores y los señalizadores. A los primeros se aplican los mismos principios que al resto de personas que manipulan plaguicidas a granel. Los señalizadores marcan la franja de terreno a rociar y pueden resultar seriamente contaminados si el piloto calcula mal el momento del rociado. Pueden colocarse globos o banderas por delante o enfrente, sin que los propios trabajadores deban actuar como señalizadores dentro del plan de vuelo.
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lunes, 18 de mayo de 2020
Mezcla y aplicación de los plaguicidas Parte 1
La mezcla y la aplicación pueden constituir las fases más peligrosas del uso de los plaguicidas, ya que es en ellas cuando el trabajador está expuesto al concentrado. La mezcla debe reservarse, por tanto, a determinadas personas que conozcan a fondo los riesgos y dispongan de todo lo necesario para hacer frente a una contaminación accidental. Incluso cuando la mezcla presenta una toxicidad tal que permita su utilización con un reducido equipo de protección individual (EPI), el personal ocupado de la mezcla debe disponer de un equipo más completo y utilizarlo.
Con los plaguicidas de riesgo moderado o elevado casi siempre se requiere algún tipo de equipo de protección. La elección de los elementos concretos del equipo dependerá de la toxicidad del plaguicida y de la forma en que se manipule. Además de este equipo de protección habrá que contar con instrucciones para su limpieza, mantenimiento y renovación adecuados.
Allí donde las condiciones climáticas impidan el uso de algunos tipos de equipo de protección pueden aplicarse otros posibles métodos: la protección a través de la distancia, la protección por efecto del tiempo y la protección mediante el cambio del método de trabajo. La protección a través de la distancia implica la modificación del equipo utilizado para la aplicación, de forma que la persona esté lo más lejos posible del plaguicida, teniendo en cuenta las posibles rutas de absorción de un compuesto específico.
domingo, 17 de mayo de 2020
Medidas de salud y seguridad - Etiquetado y almacenamiento
Los requisitos de etiquetado de los plaguicidas establecidos en la legislación nacional e internacional son de aplicación obligada tanto para los productos químicos importados como para los nacionales. La etiqueta debe contener la información esencial siguiente: nombre aprobado y nombre comercial del producto; nombre del fabricante, envasador o proveedor; instrucciones de uso; precauciones a adoptar durante su uso, incluyendo detalles del equipo protector necesario; síntomas de intoxicación y trata- miento de primeros auxilios para casos en que se sospeche el envenenamiento.
Cuanto más elevado sea el grado de toxicidad o riesgo del producto, más precisas deben ser las instrucciones de la etiqueta. Resulta práctico distinguir claramente los distintos grados de toxicidad mediante colores de fondo de la etiqueta y, en el caso de compuestos extremada o altamente peligrosos, incorporar el símbolo de peligro apropiado. A menudo, una cantidad adecuadamente etiquetada de plaguicida a granel se envasa localmente en recipientes más pequeños. Cada uno de éstos ha de llevar en tal caso una etiqueta similar y debe prohibirse el reenvasado en recipientes que hayan contenido productos alimenticios o que puedan confundirse fácilmente con recipientes de productos alimenticios. En el transporte de estos pequeños envases deben aplicarse las mismas normas que para el transporte de los grandes. (Véase el capítulo Utilización, almacenamiento y transporte de productos químicos).
Los plaguicidas de riesgo moderado o elevado deben almacenarse de tal forma que sólo tengan acceso a ellos personas auto- rizadas. En especial, hay que evitar cualquier contacto de los niños con concentrados o residuos de plaguicidas. A menudo se producen derrames en las salas de almacenamiento o reenvasado, y deben ser limpiados con cuidado. Las salas de almacena- miento deben estar sólidamente construidas y provistas de buenas cerraduras. Los suelos deben mantenerse limpios y los plaguicidas claramente identificados. Si se lleva a cabo en ellas el reenvasado, debe disponerse de iluminación y ventilación adecuadas; los suelos deben ser impermeables y sólidos; debe haber instalaciones de lavado y ha de prohibirse comer, beber y fumar en la zona.
Algunos compuestos reaccionan con otros productos químicos o con el aire; esta circunstancia debe tenerse en cuenta cuando se planifican las instalaciones de almacenamiento. Algunos ejemplos son las sales de cianuro (que reaccionan con ácido para producir gas cianhídrico) y el diclorvos (que se vaporiza en contacto con el aire). (El diclorvos está clasificado como posible cancerígeno humano del grupo 2B por la IARC).
sábado, 16 de mayo de 2020
Riesgos de los fungicidas: El tiabendazol
El tiabendazol causa involución tímica, depleción coloide en el tiroides y aumento del tamaño del hígado y del riñón. También se utiliza como antihelmíntico en el ganado vacuno.
viernes, 15 de mayo de 2020
Riesgos de los fungicidas: Las quinonas
Las quinonas, en general, causan trastornos hemáticos (metahemoglobinemia, anemia), afectan al hígado, alteran el metabolismo de las vitaminas, en particular el del ácido ascórbico, y son irritantes de las vías respiratorias y los ojos. El cloranil y la diclona son los derivados de quinonas más utilizados como fungicidas.
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martes, 21 de febrero de 2017
Riesgos de los fungicidas: El nirit
El nirit posee propiedades hemotóxicas y produce anemia y leucocitosis, con granulaciones tóxicas de los leucocitos, además de alteraciones degenerativas hepáticas, esplénicas y renales. 62.
lunes, 20 de febrero de 2017
Riesgos de los fungicidas: El milneb
El milneb puede causar trastornos gastrointestinales, debilidad, descenso de la temperatura corporal y leucopenia. 62
domingo, 19 de febrero de 2017
Riesgos de los fungicidas: El hexaclorobenzeno (HCB)
El hexaclorobenzeno (HCB) se acumula en la grasa corporal. Interfiere con el metabolismo de las porfirinas, aumentando la excreción urinaria de coproporfirinas y uroporfirinas; asimismo aumenta los niveles de transaminasas y deshidrogenasas en sangre. Puede ocasionar daño hepático (hepatomegalia y cirrosis), fotosensibilidad cutánea, una profiria semejante a la porfiria cutánea tarda, artritis e hirsutismo (enfermedad del mono). Es un irritante cutáneo. La intoxicación crónica requiere un tratamiento prolongado, fundamentalmente sintomático, y no siempre revierte al cesar la exposición. Está clasificado como posible cancerígeno humano (grupo 2B) por la IARC
sábado, 18 de febrero de 2017
Riesgos de los fungicidas: El dinocap
El dinocap puede aumentar los niveles de fosfatasa alcalina en sangre; es un irritante moderado de la piel y las mucosas y produce alteraciones distróficas del hígado y riñón e hipertrofia miocárdica. En la intoxicación aguda se han observado altera- ciones de la termorregulación, convulsiones clónicas y dificultad respiratoria.
viernes, 17 de febrero de 2017
Riesgos de los fungicidas: El dinobuton,
El dinobuton, como el dinitro-o -cresol (DNOC), altera el meta- bolismo celular inhibiendo la fosforilación oxidativa, con la consiguiente pérdida de compuestos de gran valor energético, como el ácido adenosintrifosfórico (ATP). Puede ocasionar distrofia hepática grave y necrosis de los túbulos contorneados renales. Las manifestaciones clínicas de la intoxicación son fiebre, metahemoglobinemia y hemólisis, alteraciones nerviosas e irritación de la piel y mucosas.
domingo, 11 de septiembre de 2016
Riesgos de los fungicidas: La diclona
La diclona, además de compartir las propiedades irritantes y hemosupresoras comunes a las quinonas, es cancerígena en animales de experimentación.62
sábado, 10 de septiembre de 2016
Riesgos de los fungicidas: El diclofluanid
El diclofluanid inhibe los grupos tiol. En animales de experi- mentación origina alteraciones histológicas en el hígado, túbulos proximales del riñón y la corteza suprarrenal, con disminución del tejido linfático esplénico. Es un irritante moderado de la piel
y las mucosas.
y las mucosas.
viernes, 9 de septiembre de 2016
Riesgos de los fungicidas: El dazomet
El dazomet se utiliza también como nematocida y contra las babosas. Este compuesto y sus productos de descomposición son sensibilizantes e irritantes leves oculares, nasales, orales y cutá- neos. La intoxicación se caracteriza por diversos síntomas, como ansiedad, taquicardia y taquipnea, sialorrea, convulsiones clónicas, trastornos de la coordinación motora, hiperglucemia ocasional e inhibición de la colinesterasa. Los principales hallazgos anatomopatológicos son la hepatomegalia y las altera- ciones degenerativas del riñón y otros órganos internos.
jueves, 8 de septiembre de 2016
Riesgos de los fungicidas: El cloranil
El cloranil es irritante de la piel y del tracto respiratorio supe- rior; también puede causar depresión del SNC y alteraciones distróficas en hígado y riñón. La monitorización biológica de las personas expuestas ha demostrado un aumento de los niveles urinarios de fenoles, tanto libres como ligados.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Riesgos de los fungicidas: El quinometionato
El quinometionato tiene una gran toxicidad acumulativa e inhibe los grupos tiol y algunas enzimas que los contienen, reduce la actividad fagocítica y ejerce efectos antiespermatogénicos. Es irritante de la piel y del sistema respiratorio. Puede causar lesiones del SNC, hígado y tracto gastrointestinal. El glutation y la cisteína protegen frente a los efectos agudos del quinometionato.
jueves, 11 de febrero de 2016
Riesgos de los fungicidas
Los fungicidas abarcan una amplia gama de compuestos químicos, muy diferentes en cuanto a su toxicidad. Se utilizan algunos compuestos altamente tóxicos como fungicidas de alimentos y almacenes, para el revestimiento de semillas y para la desinfección del suelo, y se han descrito casos de intoxicación por organomercuriales, hexaclorobenceno y pentaclorobenceno, así como por los ditiocarbamatos poco tóxicos. Estos y otros compuestos químicos se tratan con más detalle en otros puntos de este artículo, de este capítulo y de la Enciclopedia. Algunos se revisan a continuación brevemente.62
miércoles, 10 de febrero de 2016
Fungicidas- Aplicación sobre las plantas.
En este caso los fungicidas se aplican a los cultivos anuales, frutales y bayas con el fin de controlar las enfermedades de transmisión aérea. Prácticamente todos los grupos de fungicidas se aplican con este fin. Los más frecuentes son los compuestos de cobre, los ditiocarbamatos, los derivados nitrogenados aromáticos, las quinonas, las ftalimidas, las guanidinas y los hidrocarburos clorados, así como algunos compuestos heterocíclicos y de níquel y ciertos antibióticos.
martes, 9 de febrero de 2016
Fungicidas- Desinfección del suelo.
Esta es una acción más general, ejercida por fungicidas que se incorporan al suelo en fórmulas líquidas o sólidas que liberan compuestos volátiles o fácilmente solu- bles, por ejemplo cloropicrina, bromuro de metilo, dibromo- metano, formaldehído, vapam, dazomet, alcohol alílico, pentacloronitrobenceno y cloroneb. Estos fungicidas se utilizan especialmente en el suelo de invernaderos. Algunos de ellos son cancerígenos probables o conocidos.
lunes, 8 de febrero de 2016
Fungicidas- Revestimiento de semillas
. Este es un método sencillo y barato de control de las enfermedades de las plantas. Las plagas se destruyen en las semillas y en el suelo durante el desarrollo de la simiente. A pesar de la disponibilidad de compuestos alternativos eficaces, los fungicidas mercúricos aún se emplean en gran medida con este fin. Los ditiocarbamatos, en particular el tiuram, son muy utilizados. También se emplean para el reves- timiento de semillas el cloranilo y la diclona, del grupo de las quinonas, el hexaclorofeno, el formaldehído y algunos antibió- ticos. El tratamiento de las semillas puede realizarse por el método seco o el método húmedo.
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