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miércoles, 17 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
El yodo y sus compuestos;: Radiactividad.
El yodo tiene un número atómico de 53 y un peso atómico que oscila entre 117 y 139. Su único isótopo estable tiene una masa de 127 (126,9004). Sus isótopos radiactivos tienen períodos de semidesintegración que varían desde algunos segundos (pesos atómicos de 136 y superiores) hasta millones de años (I129). En las reacciones que caracterizan el proceso de fisión en un reactor nuclear, se forma I131 en abundancia. Este isótopo tiene un período de semidesintegración de 8,070 días; emite negatrones y radiación gamma con energías principales a 0,606 MeV (máx) y 0,36449 MeV, respectivamente.
Cuando penetra en el organismo, sea cual sea la vía, el yodo inorgánico (yoduro) se concentra en la glándula tiroides. Este hecho, sumado a la abundante formación de I131 en los procesos de fisión nuclear, lo convierte en uno de los materiales más peligrosos que puede liberar un reactor nuclear, ya sea deliberadamente o por accidente.
lunes, 15 de noviembre de 2010
El yodo y sus compuestos
El yodo no se encuentra en estado libre en la naturaleza, sino que se presenta formando yoduros y/o yodatos como vestigios de impurezas en los depósitos de otras sales. Los depósitos de nitrato de Chile contienen la suficiente cantidad de yodato (aproximadamente un 0,2 % de yodato sódico) como para que su explotación comercial resulte rentable. Igualmente, existen algunos saladares naturales, especialmente en Estados Unidos, que contienen yoduros en cantidades considerables. El yoduro del agua del mar se concentra por la acción de algunas plantas marinas (kelpo), cuyas cenizas constituyeron en su tiempo una fuente de producción de considerable importancia en Francia, Reino Unido y Japón.
El yodo es un potente oxidante. Puede provocar una explosión cuando entra en contacto con materiales tales como el acetileno o el amoníaco.
Los vapores de yodo, incluso a bajas concentraciones, son extremadamente irritantes para el tracto respiratorio, los ojos y, en menor medida, la piel. Las concentraciones de sólo 0,1 ppm en el aire pueden producir irritación ocular cuando la exposición es prolongada. Las concentraciones atmosféricas superiores a
0,1 ppm provocan irritación ocular cada vez más grave, junto con irritación del tracto respiratorio y, en los casos extremos, edema pulmonar. Otras lesiones sistémicas producidas por la inhalación de vapores de yodo son poco probables a menos que la persona expuesta padezca de antemano alguna alteración de la glándula tiroides. El yodo se absorbe por vía pulmonar, convirtiéndose en yoduro en el interior del organismo, y se excreta principalmente por vía urinaria. El yodo en forma cristalizada o en soluciones concentradas es un potente irritante cutáneo, siendo bastante difícil eliminarlo de la piel y, una vez que se ha producido el contacto, tiende a penetrar y a producir lesiones continuas. Las lesiones cutáneas provocadas por el yodo se parecen mucho a las quemaduras por calor, con la sola diferencia de que en el primer caso las zonas quemadas aparecen coloreadas de marrón. Como el yodo se queda adherido a los tejidos, pueden producirse úlceras de lenta curación.
Posiblemente, la dosis letal media del yodo por vía oral es de 2-3 g en adultos, debido a su efecto corrosivo en el aparato digestivo. En términos generales, los productos que contienen yodo (ya sean orgánicos o inorgánicos) parecen ser más tóxicos que los análogos bromados o clorados. Además de la toxicidad que posee por ser un halógeno, el yodo se concentra en la glándula tiroides(la base para el tratamiento del cáncer de tiroides con I131) y, por ello, es fácil que se produzcan alteraciones metabólicas como resultado de una exposición excesiva a este elemento. La absorción crónica del yodo provoca “yodismo”, una enfermedad caracterizada por taquicardia, temblores, pérdida de peso, insomnio, diarrea, conjuntivitis, rinitis y bronquitis. Además, puede desarrollarse una hipersensibilidad al yodo, caracterizada por erupciones cutáneas y posiblemente rinitis y/o asma.
martes, 25 de mayo de 2010
Protección del medio ambiente.
El cloro libre destruye la vegetación y, como puede encontrarse en concentraciones que causen este tipo de daños en condiciones climáticas desfavorables, debe prohibirse su liberación a la atmós- fera. Si no es posible utilizar el cloro liberado para producir ácido clorhídrico o productos similares, deberán adoptarse siempre las medidas necesarias para captar el cloro, por ejemplo, mediante una torre depuradora de cal. Se adoptarán también medidas técnicas de seguridad especiales, con sistemas automáticos de alarma en las fábricas y sus alrededores, siempre que exista el riesgo de que puedan escapar cantidades apreciables de cloro a la atmósfera de los alrededores.
Desde el punto de vista de la contaminación ambiental, debe prestarse especial atención a las botellas u otros envases utilizados para el transporte de cloro o de sus compuestos, a las medidas para controlar los posibles riesgos y a los pasos que se darán en situaciones de emergencia.
lunes, 24 de mayo de 2010
Óxidos
En total existen cinco óxidos de cloro. Son el monóxido de dicloro, el monóxido de cloro, el dióxido de cloro, el hexóxido de cloro y el heptóxido de cloro. Todos ellos producen más o menos idénticos efectos en el organismo humano y requieren las mismas medidas de seguridad que el cloro. El más utilizado en la industria es el dióxido de cloro, que es un irritante ocular y respiratorio similar al cloro, pero más potente. Las exposiciones agudas por inhalación provocan bronquitis y edema pulmonar, y en los trabajadores expuestos los síntomas observados consisten en tos, respiración sibilante, dificultad respiratoria, secreción nasal e irritación de los ojos y la garganta.
El tricloruro de nitrógeno es un potente irritante para la piel y las mucosas de los ojos y el tracto respiratorio. Sus vapores son tan corrosivos como el cloro. Es altamente tóxico cuando se ingiere.
La concentración letal media (CL50) de tricloruro de nitrógeno en ratas es de 12 ppm, según se ha determinado en un estudio de exposición de ratas a concentraciones de entre 0 y 157 ppm durante 1 hora. Los perros alimentados con harina blanqueada con tricloruro de nitrógeno desarrollan rápidamente ataxia
y convulsiones epileptiformes. El examen histológico de animales experimentales ha demostrado necrosis de la corteza cerebral y alteraciones de las células de Purkinje en el cerebelo. Los núcleos de los hematíes también pueden verse afectados.
El tricloruro de nitrógeno puede explotar como consecuencia de impactos, exposición al calor, ondas supersónicas e incluso espontáneamente. La presencia de ciertas impurezas puede aumentar el riesgo de explosión. También explota en contacto con cantidades traza de algunos compuestos orgánicos, en espe- cial, la trementina. Su descomposición crea productos clorados altamente tóxicos.
Fosgeno. El fosgeno de uso comercial (COCl2) se obtiene por reacción de cloro y monóxido de carbono. También se forma fosgeno como subproducto no deseado cuando ciertos hidrocar- buros clorados (especialmente el diclorometano, el tetracloruro de carbono, el cloroformo, el tricloroetileno, el percloroetileno y el hexacloroetano) entran en contacto con una llama desnuda o un metal caliente, como en procesos de soldadura. La descompo- sición de los hidrocarburos clorados en cuartos cerrados puede provocar la acumulación de concentraciones peligrosas de fosgeno, como, por ejemplo, cuando se utiliza tetracloruro de carbono como producto para la extinción de incendios o tetra- cloroetileno como lubricante en la maquinaria para fabricación de acero de alta calidad.
El fosgeno anhidro no es corrosivo para los metales, pero en presencia de agua reacciona formando ácido clorhídrico, que sí es corrosivo.
El fosgeno es uno de los gases más tóxicos utilizados en la industria. La inhalación de 50 ppm durante un corto período de tiempo es mortal para los animales de experimentación. En el caso del hombre, la inhalación prolongada de 2-5 ppm es peli- grosa. Otra propiedad peligrosa del fosgeno es la ausencia de todo tipo de signos de advertencia durante su inhalación, ya que
ésta produce, a lo sumo, una ligera irritación de las mucosas del tracto respiratorio y de los ojos en concentraciones de 4 a 10 ppm. La exposición a 1 ppm durante períodos largos de tiempo puede provocar edema pulmonar tardío. Los casos leves de intoxicación van seguidos de bronquitis pasajera. En los casos graves, puede producirse edema pulmonar diferido, que aparece tras un período de latencia de varias horas, normalmente entre
5 y 8, y muy rara vez más de 12. En la mayoría de los casos, el paciente permanece consciente hasta el final. La muerte se produce por asfixia o parada cardíaca. Si el paciente logra sobrevivir los 2 ó 3 primeros días, el pronóstico es generalmente favorable. El fosgeno en altas concentraciones provoca inmedia- tamente lesiones pulmonares y causa en poco tiempo la muerte por asfixia y detención de la circulación a través de los pulmones.
domingo, 23 de mayo de 2010
Cloro y sus compuestos inorgánicos
Los compuestos clorados están muy extendidos en la naturaleza, constituyendo alrededor del 2 % de la superficie terrestre, principalmente en forma de cloruro sódico en el agua del mar y en depósitos naturales como los de carnalita y silvina.
El cloro gaseoso es principalmente un irritante respiratorio. En concentración suficiente, irrita las mucosas, el tracto respiratorio
y los ojos. En casos extremos, la dificultad respiratoria puede aumentar hasta el punto de producirse la muerte por colapso respiratorio o insuficiencia pulmonar. La presencia de cloro en la atmósfera es, hasta cierto punto, detectable debido a su olor penetrante característico. Además, a altas concentraciones es un gas visible por su color amarillo verdoso. El contacto del cloro líquido con la piel o los ojos provoca quemaduras químicas y/o congelación.
Los efectos del cloro pueden agravarse en las 36 horas siguientes a la exposición. La estrecha vigilancia de los individuos expuestos debe forma parte del programa de actuación médica. Exposición crónica. La mayoría de los estudios indican que la exposición crónica a bajas concentraciones de cloro no produce efectos nocivos significativos para la salud. Un estudio finlandés realizado en 1983 demostró en los trabajadores expuestos un aumento de la tos crónica y una tendencia a la hipersecreción de las mucosas. Sin embargo, ni las pruebas ni las radiografías de tórax realizadas demostraron anomalías en la función pulmonar de estos trabajadores.
En un estudio realizado en 1993 por el Instituto de Toxico- logía Química Industrial (Chemical Industry Institute of Toxico- logy) sobre la inhalación crónica de cloro, ratas y ratones fueron expuestos a concentraciones de 0,4, 1,0 o 2,5 ppm del gas cloro hasta 6 horas al día, entre 3 y 5 días a la semana durante un período de hasta 2 años. No se hallaron evidencias de cáncer. La exposición a todas las concentraciones de cloro produjo lesiones nasales. Puesto que los roedores sólo respiran por la nariz, no está claro cómo deben extrapolarse estos resultados al ser humano.
El cloro puede estar presente en concentraciones considerable- mente superiores a los valores umbral actuales sin que se perciba inmediatamente. Las personas pierden en poco tiempo su capacidad para detectar el olor del cloro a pequeñas concentraciones.
Se ha observado que la exposición prolongada a una concentra- ción atmosférica de cloro de 5 ppm provoca afectación bronquial
y predisposición a la tuberculosis, y los estudios pulmonares han indicado que las concentraciones de 0,8-1,0 ppm producen una reducción permanente, aunque moderada, de la función pulmonar. También es frecuente el acné en personas expuestas durante largos períodos de tiempo a bajas concentraciones de cloro, que comúnmente se conoce como “cloracné”. También puede dañarse el esmalte dental.
domingo, 14 de marzo de 2010
Bromo y sus compuestos
El bromo está muy extendido en la naturaleza en forma de compuestos inorgánicos tales como los minerales, en el agua de mar y en los lagos salados. Los tejidos animales y vegetales también contienen pequeñas cantidades de bromo. Se obtiene a partir de lagos salados y pozos de sondeo, del agua del mar y de las aguas madres que quedan tras el tratamiento de las sales potásicas (silvita, carnalita).
El bromo es un líquido muy corrosivo, cuyos vapores son extremadamente irritantes para los ojos, la piel y las mucosas. En contacto prolongado con los tejidos, el bromo puede provocar quemaduras profundas que tardan mucho en cicatrizar y, a menudo, se ulceran. Asimismo, es tóxico por vía digestiva, respi- ratoria o percutánea.
En caso de existir exposición prolongada al bromo, su concentración en la atmófera de trabajo no debe superar los 0,5 mg/m3. Cuando esta concentración es igual o superior a 3-4 mg/m3, resulta imposible trabajar sin un equipo de protección respira- toria. Una concentración de 11 a 23 mg/m3 produce intenso ahogo y se acepta unánimamente que las concentraciones de 30 a
60 mg/m3 son muy peligrosas para el ser humano. Cualquier concentración en torno a 200 mg/m3 produce la muerte en muy poco tiempo.
El bromo posee propiedades acumulativas, depositándose en los tejidos en forma de bromuros y desplazando a otros halógenos
(yodo y cloro). Los efectos a largo plazo incluyen trastornos del sistema nervioso.
Las personas expuestas habitualmente a concentraciones entre tres y seis veces superiores al límite de exposición para un año presentarán dolor de cabeza, dolor precordial, mayor irritabi- lidad, pérdida de apetito, dolor en las articulaciones y dispepsia. Durante el quinto o sexto año de trabajo en tales circunstancias, puede producirse una pérdida de reflejos corneales, faringitis, alteraciones de índole vegetativa e hiperplasia tiroidea acompa- ñada de alteraciones funcionales de esta glándula. También pueden presentarse complicaciones cardiovasculares en forma de degeneración miocárdica e hipotensión, y alteraciones funcio- nales y secretoras del tracto digestivo. En la sangre se aprecian signos de inhibición de la leucopoyesis y leucocitosis. La concen- tración de bromo en sangre varía entre 0,15 mg/100 cm3 y
1,5 mg/100 cm3 con independencia del grado de intoxicación.
El bromuro de hidrógeno gaseoso puede detectarse a concen- traciones de 2 ppm que no producen irritación. El ácido bromhí- drico, en solución acuosa al 47 %, es un líquido corrosivo, de color amarillo pálido y olor intenso, que se oscurece cuando se expone al aireya la luz.
El efecto tóxico del ácido bromhídrico es entre dos y tres veces menor que el del bromo, pero más agudo que el del cloruro de hidrógeno. Tanto la forma gaseosa como la acuosa irritan la mucosa del tracto respiratorio superior a concentraciones de 5 ppm. La intoxicación crónica se caracteriza por inflamación de las vías respiratorias altas y dispepsia, ligeras alteraciones de los reflejos y disminución del recuento de hematíes. Asimismo, puede presentarse una disminución de la sensibilidad olfativa. El contacto con la piel y las mucosas puede provocar quemaduras. Ácido brómico y ácido hipobromoso. Los ácidos oxigenados del bromo sólo se encuentran en forma de soluciones o de sus sales. Su acción en el organismo es similar a la del ácido bromhídrico.
Bromuro ferroso-férrico. Los bromuros ferroso-férricos son sustancias sólidas utilizadas en las industrias química y farmacéu- tica, así como en la industria de fabricación de productos fotográficos. Estos compuestos se obtienen haciendo pasar una mezcla de bromo y vapor de agua a través de un lecho de partículas de hierro. La sal de bromo caliente y de consistencia siruposa que se
obtiene se introduce en contenedores de hierro, donde se solidifica. El bromo húmedo (es decir, el bromo que contiene más de
20 ppm de agua) es corrosivo para la mayoría de los metales y el bromo elemental ha de transportarse en estado de absoluta deshi- dratación en envases de monel, níquel o plomo herméticamente cerrados. Para evitar el problema de la corrosión, el bromo suele transportarse en forma de sal ferroso-férrica.
Bromofosgeno. Este es un producto de la descomposición del bromoclorometano que se genera durante los procesos de obten- ción de violeta de genciana. Se produce combinando monóxido de carbono y bromo en presencia de cloruro amónico anhidro.
Los efectos tóxicos del bromofosgeno son similares a los del fosgeno (véase el apartado dedicado al fosgeno más adelante en este mismo artículo).
Bromuro de cianógeno. El bromuro de cianógeno es un sólido utilizado para la extracción de oro y como pesticida. Reacciona con agua para producir ácido cianhídrico y bromuro de hidrógeno. Sus efectos tóxicos son similares a los del ácido cianhídrico y probablemente tenga una toxicidad similar.
El bromuro de cianógeno también tiene un acción irritante y, a altas concentraciones, puede provocar edema y hemorragias pulmonares. La exposición a 20 ppm durante 1 minuto u 8 ppm durante 10 minutos resulta intolerable. En gatos y ratones, la exposición a 70 ppm provoca parálisis en el plazo de 3 minutos y la exposición a 230 ppm produce la muerte.
sábado, 13 de marzo de 2010
Riesgos para el medio ambiente
Las plantas industriales que utilizan grandes cantidades de compuestos fluorados, como las industrias siderúrgicas, las fundiciones de aluminio, las fábricas de superfosfatos, etc., pueden liberar a la atmósfera gases, humos o polvos que contengan flúor. Se han descrito casos de daño ambiental en animales que pastaban en la hierba contaminada, incluso fluorosis con manchas dentales, depósito óseo y excreción. También se ha descrito la corrosión de los cristales de las ventanas de las casas vecinas.
viernes, 12 de marzo de 2010
Fluoruros
La ingestión de fluoruros solubles en cantidades de entre 5 y10 gramos es, con casi total seguridad, mortal para una persona adulta. Se han producido casos mortales por ingestión de fluoruro de hidrógeno, fluoruro sódico y fluosilicatos. Se han registrado tambien casos de enfermedad no mortal como consecuencia de la ingestión de éstos y otros fluoruros, entre ellos una sal tan poco soluble como es la criolita (fluoruro de aluminio y sodio).
En la industria, los polvos que contienen fluoruros juegan un papel importante en muchos de los casos de exposición real o potencial a los fluoruros, y la ingestión de estos polvos puede constituir un factor significativo. La exposición a fluoruros en el trabajo puede deberse a fluoruros gaseosos, pero incluso en estos casos, la ingestión no puede desestimarse completamente, bien sea por contaminación de los alimentos o las bebidas que se consumen en el lugar de trabajo, bien sea porque los fluoruros se expectoren con la tos y seguidamente sean deglutidos. En las exposiciones a una mezcla de fluoruros gaseosos y en forma de partículas, tanto la inhalación como la ingestión pueden ser factores importantes en la absorción de fluoruros.
En la fluorosis o intoxicación crónica por flúor, este elemento se deposita en el tejido óseo, tanto de los animales como del hombre. Los síntomas de la fluorosis de los huesos consisten en aumento de su opacidad radiológica, formación de gruesas excre- cencias en las costillas y calcificación de los ligamentos interverte- brales. También se observan manchas en los dientes. La relación exacta entre los niveles de fluoruro en la orina y las correspon- dientes cifras de fijación de fluoruros en los huesos no está perfec- tamente determinada. No obstante, puede decirse que los niveles de fluoruro urinario en los trabajadores no deben superar los 4 ppm. Cuando dichos niveles sean de 6 ppm, será preciso realizar una supervisión y/o un control más estrictos. Cuando el nivel sea de 8 ppm o más, cabe esperar que, si esa situación se mantiene durante muchos años, se producirá una fijación de flúor en los huesos que determinará una opacificación radiológica de éstos.
El caso de los fluoboratos es el único en que el ión de fluoborato absorbido se excreta casi por completo en la orina. Esto quiere decir que la disociación del fluoruro a partir del ión de fluoroborato es muy pequeña o nula, por lo que virtualmente no se produce la fijación en el esqueleto que cabría esperar con este fluoruro.
En un estudio de los trabajadores de la criolita, casi la mitad de ellos se quejaron de inapetencia y disnea; una proporción menor mencionó estreñimiento, dolor localizado en la región del hígado
y otros síntomas. Se detectó una leve fluorosis en los trabajadores de la criolita expuestos durante dos o dos años y medio, signos más marcados en los expuestos durante casi 5 años y fluorosis moderada en los expuestos durante más de 11 años.
Los niveles de fluoruro se han asociado a asma de origen profesional en los trabajadores empleados en la reducción del aluminio.
Fluoruro cálcico. Los riesgos del espatoflúor se deben principalmente a los efectos perjudiciales del contenido de flúor. Los efectos crónicos consisten en enfermedades de los dientes, los huesos y otros órganos. Se han descrito lesiones pulmonares en personas que inhalaron polvo con un contenido del 92 al 96 %de fluoruro cálcico y un 3,5 % de sílice. Se llegó a la conclusión de que el fluoruro cálcico intensifica el efecto fibrógeno de la sílice en los pulmones. Se han dado casos de bronquitis y silicosis en las personas que trabajan en las minas de espatoflúor.
viernes, 29 de enero de 2010
Riesgos para la salud (II)
Flúor y otros gases fluorados. El flúor elemental, el trifluoruro de cloro y el difluoruro de oxígeno son tres oxidantes fuertes que pueden ser muy destructivos. Cuando se encuentran a altas concentraciones, son extremadamente corrosivos para los tejidos animales. Sin embargo, el trifluoruro de nitrógeno es mucho menos irritante. El flúor gaseoso en contacto con el agua forma ácido fluorhídrico, que produce graves quemaduras y úlceras en la piel.
La exposición aguda a concentraciones de flúor de 10 ppm provoca ligera irritación cutánea, ocular y nasal. La exposición a concentraciones por encima de 25 ppm resulta intolerable, si bien las exposiciones repetidas pueden determinar una cierta adaptación. La exposición a concentraciones elevadas produce edema pulmonar diferido, hemorragias, lesiones renales y, posi- blemente, la muerte. El difluoruro de oxígeno tiene efectos similares.
En un estudio de inhalación aguda de trifluoruro de cloro realizado en ratas, la exposición a 800 ppm durante 15 minutos o 400 ppm durante 25 minutos provocó la muerte. La toxicidad aguda de este compuesto es similar a la del fluoruro de hidrógeno. En un estudio de larga duración realizado con dos especies, la concentración de 1,17 ppm causó irritación respiratoria y ocular y, en algunos animales, la muerte. En estudios de larga duración con animales de la inhalación repetida de flúor, se observaron efectos tóxicos en los pulmones, el hígado y los testículos con una concentración de 16 ppm, así como irritación de las mucosas y los pulmones con una concentración de 2 ppm. El flúor se toleró en concentraciones de 1 ppm. En un estudio poste rior realizado con varias especies, no se observaron efectos derivados de la exposición durante 60 minutos a concentraciones de hasta 40 ppm.
Se dispone de escasa información sobre la exposición industrial de trabajadores al flúor y aún menos experiencia acerca de la exposición prolongada al trifluoruro de cloro y al difluoruro de oxígeno.
La exposición aguda a concentraciones de flúor de 10 ppm provoca ligera irritación cutánea, ocular y nasal. La exposición a concentraciones por encima de 25 ppm resulta intolerable, si bien las exposiciones repetidas pueden determinar una cierta adaptación. La exposición a concentraciones elevadas produce edema pulmonar diferido, hemorragias, lesiones renales y, posi- blemente, la muerte. El difluoruro de oxígeno tiene efectos similares.
En un estudio de inhalación aguda de trifluoruro de cloro realizado en ratas, la exposición a 800 ppm durante 15 minutos o 400 ppm durante 25 minutos provocó la muerte. La toxicidad aguda de este compuesto es similar a la del fluoruro de hidrógeno. En un estudio de larga duración realizado con dos especies, la concentración de 1,17 ppm causó irritación respiratoria y ocular y, en algunos animales, la muerte. En estudios de larga duración con animales de la inhalación repetida de flúor, se observaron efectos tóxicos en los pulmones, el hígado y los testículos con una concentración de 16 ppm, así como irritación de las mucosas y los pulmones con una concentración de 2 ppm. El flúor se toleró en concentraciones de 1 ppm. En un estudio poste rior realizado con varias especies, no se observaron efectos derivados de la exposición durante 60 minutos a concentraciones de hasta 40 ppm.
Se dispone de escasa información sobre la exposición industrial de trabajadores al flúor y aún menos experiencia acerca de la exposición prolongada al trifluoruro de cloro y al difluoruro de oxígeno.
jueves, 28 de enero de 2010
Riesgos para la salud (I)
Acido fluorhídrico. El contacto del ácido hidrofluórico anhidro con la piel produce graves quemaduras que se sienten inmediatamente. Las soluciones acuosas concentradas de este ácido también causan una rápida sensación de dolor, pero las soluciones diluidas no siempre producen efectos visibles inmediatos. El contacto externo con el líquido o los vapores provoca una intensa irritación de los ojos y los párpados que puede ocasionar defectos visuales prolongados o permanentes o la destrucción total de los ojos. Se han dado casos de fallecimiento por exposición cutánea en tan sólo un 2,5 % de la superficie corporal total. En caso de contacto con ácido fluorhídrico, es esencial administrar rápidamente un tratamiento, que consistirá en lavar la zona afectada con agua abundante de camino al hospital y, cuando sea posible, sumergirla en una solución helada de sulfato magnésico al 25 %. El tratamiento normal de las quemaduras leves o moderadas consiste en la aplicación de un gel de gluconato cálcico. Las quemaduras más graves pueden precisar la inyección de una solución de sulfato magnésico o gluconato cálcico al 10 % en y alrededor de la zona afectada. A veces es necesaria la anestesia local para calmar el dolor.
La inhalación de nieblas concentradas de ácido fluorhídrico concentrado o fluoruro de hidrógeno anhidro provocan irritación respiratoria y una exposición de tan sólo 5 minutos suele ser fatal en el plazo de 2 a 10 horas por la aparición de edema pulmonar hemorrágico. Las exposiciones cutáneas también pueden ir acompañadas de inhalación.
La inhalación de nieblas concentradas de ácido fluorhídrico concentrado o fluoruro de hidrógeno anhidro provocan irritación respiratoria y una exposición de tan sólo 5 minutos suele ser fatal en el plazo de 2 a 10 horas por la aparición de edema pulmonar hemorrágico. Las exposiciones cutáneas también pueden ir acompañadas de inhalación.
miércoles, 27 de enero de 2010
Riesgos de incendio y explosión
Muchos de los compuestos fluorados representan un riesgo de incendio y explosión. El flúor reacciona con casi todos los productos, incluso con los metales de los envases y de las conducciones cuando se deteriora la película inerte. La reacción con metales puede producir hidrógeno gaseoso. En los sistemas de transporte es preciso que exista una perfecta limpieza para evitar las reacciones localizadas y el consiguiente riesgo de incendio. Para prevenir que se produzcan reacciones con los lubricantes, se utilizan válvulas especiales sin lubricante. El difluoruro de oxígeno es explosivo en mezclas gaseosas con agua, sulfuro de hidrógeno o hidrocarburos. Al calentarse, muchos compuestos fluorados liberan gases tóxicos y vapores corrosivos.
martes, 10 de noviembre de 2009
El flúor y sus compuestos: Fuentes
La mayor parte del flúor y sus compuestos se obtienen directa o indirectamente a partir de fluoruro cálcico (espatoflúor) y fosfato mineral (fluorapatita) o productos químicos derivados de ellos. El fluoruro presente en el fosfato mineral limita la utilidad de este último y, por ello, se debe eliminar casi por completo en la preparación de fósforo elemental o fosfato cálcico para alimentos y parcialmente en la conversión de fluorapatita para fertilizantes. Estos fluoruros se recuperan en algunos casos como soluciones acuosas de ácidos o como sales cálcicas o sódicas del flúor libe- rado (probablemente una mezcla de fluoruro de hidrógeno y de tetrafluoruro de sílice) o se liberan a la atmósfera.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Riesgos
La similitud que presentan estos elementos con respecto a sus propiedades químicas se evidencia en sus efectos fisiológicos. Los gases (flúor y cloro) y los vapores de bromo y yodo son irritantes del aparato respiratorio. La inhalación de concentraciones relativamente bajas de estos gases y vapores produce una sensación desagradable y picante que va seguida por sensación de ahogo, tos y sensación de opresión torácica. Las lesiones del tejido pulmonar asociadas a estos productos pueden determinar la aparición de un edema pulmonar, que puede ser mortal.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Usos El bromuro de hidrógeno
El bromuro de hidrógeno y sus soluciones acuosas sirven para obtener bromuros orgánicos e inorgánicos y como agentes reductores y catalizadores. También se emplean en la alquilación de compuestos aromáticos. El bromuro potásico se utiliza para fabricar placas y papeles fotográficos. El gas fosgeno es necesario en grandes cantidades para numerosas síntesis industriales, como en la fabricación de colorantes. También se emplea en la fabricación de gases militares y productos farmacéuticos. Además, se encuentra en insecticidas y fumigantes.
martes, 29 de septiembre de 2009
Usos El fluoruro cálcico
El fluoruro cálcico, cuya forma mineral es la fluorita o espatoflúor, es la principal fuente de obtención de flúor y sus compuestos. Se utiliza en la industria metalúrgica como fundente. También se emplea en las industrias óptica, del vidrio y de la electrónica.
lunes, 28 de septiembre de 2009
El flúor, el monóxido de flúor, el pentafluoruro de bromo y el trifluoruro de cloro
El flúor, el monóxido de flúor, el pentafluoruro de bromo y el trifluoruro de cloro sirven como oxidantes en los combustibles para cohetes. El flúor también se emplea para transformar tetrafluoruro de uranio en hexafluoruro de uranio, y el trifluoruro de cloro se utiliza en la fabricación de combustibles para reactores nucleares y en los pozos petrolíferos.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Usos HALOGENOS Y SUS COMPUESTOS
Los halógenos se utilizan en las industrias química, de tratamiento de aguas, de plásticos, farmacéutica, papelera, textil, militar y petrolífera. El bromo, el cloro, el flúor y el yodo son productos químicos intermedios, agentes blanqueadores y desinfectantes. El bromo y el cloro se utilizan en la industria textil para blanquear y tratar la lana para que no encoja. El bromo también se emplea en los procesos de extracción minera de oro y en la perforación de pozos de petróleo y de gas. Es un retardador de la llama en la industria del plástico y un intermedio en la fabricación de fluidos hidráulicos, agentes refrigerantes y deshumidificantes y preparados para moldear el cabello. El bromo es también un componente de gases militares y fluidos para la extin- ción de incendios.
El cloro se utiliza como desinfectante de detritus y para la depuración y el tratamiento de agua para beber y piscinas. Es un agente blanqueador empleado en lavanderías y en la industria papelera. El cloro se emplea en la fabricación de pilas especiales e hidrocarburos clorados y en el procesamiento de carnes, verduras, pescados y frutas. Además, actúa como retardador de llama. El dióxido de cloro se utiliza en el tratamiento de aguas potables y de piscinas para depurar y controlar el sabor y el olor de las mismas. Se emplea como agente blanqueador en las industrias alimentaria, del cuero, textil y papelera, como oxidante, como bactericida y como antiséptico. Se utiliza también para limpiar y destanificar el cuero y para blanquear celulosa, aceites y cera de abeja. El tricloruro de nitrógeno se utilizaba antiguamente como blan- queador y “mejorador” de la harina. El yodo también es un desin- fectante para el tratamiento de las aguas y actúa como producto químico intermedio en la síntesis de yoduros inorgánicos, yoduro potásico y compuestos orgánicos de yodo.
El cloro se utiliza como desinfectante de detritus y para la depuración y el tratamiento de agua para beber y piscinas. Es un agente blanqueador empleado en lavanderías y en la industria papelera. El cloro se emplea en la fabricación de pilas especiales e hidrocarburos clorados y en el procesamiento de carnes, verduras, pescados y frutas. Además, actúa como retardador de llama. El dióxido de cloro se utiliza en el tratamiento de aguas potables y de piscinas para depurar y controlar el sabor y el olor de las mismas. Se emplea como agente blanqueador en las industrias alimentaria, del cuero, textil y papelera, como oxidante, como bactericida y como antiséptico. Se utiliza también para limpiar y destanificar el cuero y para blanquear celulosa, aceites y cera de abeja. El tricloruro de nitrógeno se utilizaba antiguamente como blan- queador y “mejorador” de la harina. El yodo también es un desin- fectante para el tratamiento de las aguas y actúa como producto químico intermedio en la síntesis de yoduros inorgánicos, yoduro potásico y compuestos orgánicos de yodo.
lunes, 3 de agosto de 2009
HALOGENOS Y SUS COMPUESTOS
El flúor, el cloro, el bromo, el yodo y el elemento radiactivo, el astato, constituyen la familia de elementos denominados halógenos. Excepto el astato, las propiedades físicas y químicas de estos elementos han sido objeto exhaustivo de estudio. Ocupan el grupo VII en la tabla periódica y presentan una gradación casi perfecta de propiedades físicas.
La familia de los halógenos se relaciona también por la similitud de las propiedades químicas de los elementos, una similitud que está asociada con la disposición de siete electrones en la órbita externa de la estructura atómica de cada uno de los elementos del grupo. Todos los miembros forman compuestos con el hidrógeno y la facilidad con que se realiza esta unión decrece a medida que aumenta el peso atómico del halógeno. De igual manera, la facilidad de formación de diferentes sales decrece a medida que aumenta el peso atómico del halógeno. Las propiedades de los ácidos halogenados y sus sales muestran una estrecha relación; la similitud es evidente en los compuestos orgá- nicos halogenados, si bien al aumentar la complejidad química, las caracterísicas y las influencias de otros componentes de la molécula pueden enmascarar o modificar el grado de las propie- dades.
La familia de los halógenos se relaciona también por la similitud de las propiedades químicas de los elementos, una similitud que está asociada con la disposición de siete electrones en la órbita externa de la estructura atómica de cada uno de los elementos del grupo. Todos los miembros forman compuestos con el hidrógeno y la facilidad con que se realiza esta unión decrece a medida que aumenta el peso atómico del halógeno. De igual manera, la facilidad de formación de diferentes sales decrece a medida que aumenta el peso atómico del halógeno. Las propiedades de los ácidos halogenados y sus sales muestran una estrecha relación; la similitud es evidente en los compuestos orgá- nicos halogenados, si bien al aumentar la complejidad química, las caracterísicas y las influencias de otros componentes de la molécula pueden enmascarar o modificar el grado de las propie- dades.
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