Mostrando entradas con la etiqueta RIESGOS ACIDOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RIESGOS ACIDOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Riesgos Acidos Anhídridos: El oxalato de dietilo

El oxalato de dietilo es ligeramente soluble en agua y miscible en cualquier proporción con muchos disolventes orgánicos. Se trata de un líquido incoloro, inestable y aceitoso obtenido mediante esterificación de alcohol etílico y ácido oxálico. Al igual que otros ésteres de oxalato líquidos, se utiliza como disolvente de muchas resinas naturales y sintéticas.
Los síntomas observados en ratas, tras la ingestión de grandes cantidades de dietil oxalato, fueron trastornos respiratorios y contracciones musculares bruscas. Se hallaron grandes depósitos de oxalato en los túbulos renales de ratas que habían recibido una dosis oral de 400 mg/kg. Se ha notificado que los trabajadores expuestos durante varios meses a 0,76 mg/l de oxalato de dietilo desarrollaron un cuadro consistente en debilidad, cefaleas y náuseas, junto con pequeñas variaciones en el recuento de células sanguíneas. A causa de la baja presión de vapor de esta sustancia a temperatura ambiente, las concentraciones en el aire declaradas bien pudieron ser erróneas. Además, durante esta operación se utilizaron también algunas cantidades de acetato de diamilo y carbonato de dietilo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Riesgos Acidos Anhídridos Acido oxálico y sus derivados.

El ácido oxálico es un ácido fuerte que, bien en forma sólida o en solución concentrada, produce quemaduras de la piel, los ojos y las mucosas. Las concentraciones de ácido oxálico de 5 a 10 % son irritantes si la exposición es prolongada. Se han registrado algunos casos mortales por ingestión de cantidades tan pequeñas como 5 g de ácido oxálico. Los síntomas aparecen rápidamente y se caracterizan por un estado similar al shock, colapso y convulsiones. En estos casos puede ob- servarse una insuficiencia renal marcada con precipitación de oxalato cálcico en los túbulos renales. Los episodios convulsivos se cree que son resultado de la hipocalcemia. Se ha comprobado que la exposición crónica de la piel a soluciones de ácido oxálico u oxalato potásico causa dolor localizado, cianosis en los dedos e, incluso, gangrena. Esto se debe aparentemente a una absorción localizada del ácido oxálico que produce arteritis. Las lesiones sistémicas crónicas por inhalación de ácido oxálico son poco frecuentes, aunque se ha descrito un caso de exposición a vapores calientes de ácido oxálico (que probablemente contenían un aero sol de ácido oxálico), con síntomas generalizados de pérdida de peso e inflamación crónica del tracto respiratorio superior. Debido a la naturaleza fuertemente ácida del polvo de ácido oxálico, la exposición al mismo debe controlarse rigurosamente y las concentraciones en el lugar de trabajo deben mantenerse dentro de unos límites aceptables para la salud.

martes, 27 de noviembre de 2007

Riesgos Acidos Anhídridos El anhídrido maleico

El anhídrido maleico produce quemaduras graves en la piel y los ojos por contacto de la piel húmeda con soluciones o escamas de anhídrido maleico. Es un compuesto que produce sensibilización de la piel y que exige la adopción de precauciones estrictas para evitar el contacto con la piel o los ojos. Los trabajadores deben llevar gafas adecuadas y prendas protectoras y es muy importante que tengan acceso a equipos de irrigación ocular. Cuando el anhídrido maleico se encuentra en suspensión en la atmósfera de trabajo, en forma de finas partículas, pueden formarse mezclas explosivas con el aire. Los condensadores donde el producto sublimado se deposita en forma de finos cristales deberán estar colocados en posición segura, fuera de las áreas ocupadas por el personal.
Se han dado algunos casos de edema pulmonar causado por el anhídrido trimelítico en trabajadores sometidos a una exposi- ción aguda intensa, y de sensibilización de las vías respiratorias después de la exposición durante semanas o años, con rinitis o asma. Se han comunicado varios incidentes por exposición profe- sional a TMA. Se han descrito dos casos de edema pulmonar por exposición mediante inhalación múltiple a resinas epoxídicas que contenían TMA y que fueron pulverizadas sobre tuberías calientes. Aunque no se especificaron los niveles de exposición, la ausencia de irritación del tracto respiratorio superior durante la exposición podría indicar una reacción de hipersensibilidad. En otro informe, 14 trabajadores que participaban en la síntesis de TMA presentaron síntomas respiratorios por sensibilización a TMA. En este estudio se observaron tres respuestas distintas. La primera, rinitis o asma se desarrolló como consecuencia de una exposición durante semanas o años. Una vez sensibilizados, los trabajadores expuestos presentaron síntomas inmediatamente después del contacto con TMA, que remitieron al cesar la exposi- ción. Una segunda respuesta, que también implicó sensibilización, produjo síntomas tardíos (tos, respiración sibilante y dificultosa) entre 4 y 8 horas después de que cesara la exposición. La tercera respuesta fue un efecto irritante después de exposicio- nes iniciales altas.
El National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH) de Estados Unidos realizó un estudio de los efectos adversos en la salud, con medición de las concentraciones de TMA en el aire. Treinta trabajadores que participaban en la fabricación de una pintura epoxídica presentaron irritación de los ojos, la piel, la nariz y la garganta, disnea, tos, ardor, náuseas y cefalea. Por término medio, los niveles de exposición profesional por contaminación ambiental fueron de 1,5 mg/m3 de TMA (intervalo desde indetectable a 4,0 mg/m3) durante las operaciones de procesado y de 2,8 mg/m3 de TMA (intervalo desde indetec- table a 7,5 mg/m3) durante los procedimientos de descon-taminación.
Estudios experimentales con ratas han demostrado la presencia de hemorragia intraalveolar con exposiciones subagudas a TMA a concentraciones de 0,08 mg/m3. La presión de vapor a 20 ºC
(4 × 10-6 mm Hg) corresponde a una concentración algo mayor de 0,04 mg/m3.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Riesgos Acidos Anhídridos Anhídrido acético.

Anhídrido acético. Cuando se expone al calor, el anhídrido acético libera humos tóxicos que pueden explotar en presencia de una llama. Reacciona violentamente con ácidos fuertes y oxidantes como ácido sulfúrico, ácido nítrico, ácido clorhídrido, permanganatos, trióxido de cromo y peróxido de hidrógeno, así como con sosa.
El anhídrido acético es un potente irritante y tiene propiedades corrosivas cuando contacta con los ojos, por regla general de forma retardada. El contacto va seguido de lagrimeo, fotofobia, conjuntivitis y edema de córnea. La inhalación puede causar irri- tación de la nasofaringe y el tracto respiratorio superior, con sensación de quemazón, tos y disnea. Las exposiciones prolon- gadas pueden determinar la aparición de edema pulmonar. La ingestión de este producto causa dolor, náuseas y vómitos. En caso de contacto prolongado con la piel puede aparecer dermatitis.
Siempre que exista peligro de contacto con esta sustancia, se recomienda el uso de ropas y gafas protectoras y la disponibilidad de duchas e instalaciones para el lavado de los ojos. Para concen- traciones de hasta 250 ppm se recomienda el uso de respiradores con filtros químicos y para concentraciones de 1.000 ppm se recomienda el uso de máscaras integrales de protección respiratoria con suministro de aire. En caso de incendio tendrán que utilizarse aparatos respiradores autónomos.
El anhídrido butírico se obtiene mediante hidrogenación catalítica del ácido crotónico. El anhídrido butírico y el anhídrido propiónico presentan riesgos similares a los del anhídrido acético.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Riesgos Acidos Anhídridos El anhídrido ftálico

El anhídrido ftálico es inflamable y conlleva un peligro moderado de incendio. Su toxicidad es comparativamente baja en relación con otros anhídrido ácidos industriales, pero actúa como irritante de la piel, los ojos y el tracto respiratorio superior. Puesto que el anhídrido ftálico no tiene efecto alguno sobre la piel seca, pero produce quemaduras en la piel húmeda, es probable que el producto realmente irritante sea el ácido ftálico que se forma en contacto con el agua.
El anhídrido ftálico debe almacenarse en un lugar fresco y bien ventilado, alejado de llamas abiertas y sustancias oxidantes. En los lugares donde se manipule esta sustancia tiene que existir un buen sistema de ventilación local y general. En muchos procesos, el anhídrido ftálico se utiliza no en forma de copos sino en forma de líquido, que se envía a las industrias en tanques y se bombea directamente a un sistema de conducciones, con lo cual se evita el contacto directo con el producto y la contaminación del aire con el polvo. Este método ha tenido como resultado la completa desa- parición de todas las manifestaciones irritativas en los trabaja- dores de este tipo de industrias. Sin embargo, debe tenerse siempre en cuenta que los vapores emitidos por el anhídrido ftálico líquido son tan irritantes como los copos o las escamas, por lo que debe prevenirse cualquier tipo de fuga en el sistema de conducciones. En caso de salpicaduras o contacto con la piel, ésta debe lavarse inmediatamente con agua abundante.
Los trabajadores que manipulan derivados del anhidrido ftálico deben mantenerse bajo control médico, prestando una atención especial a los síntomas de asma y sensibilización de la piel. Si se observa alguno de estos síntomas, el trabajador tendrá que ser asignado a otro puesto de trabajo. Sea como fuere, el contacto con la piel debe evitarse siempre. Se recomienda el uso de ropa protectora como guantes de goma. Los trabajadores deben someterse a un examen médico previo al empleo para tener la seguridad de que ninguna persona con asma bronquial, eczema u otras enfermedades alérgicas se vea expuestas al anhídrido ftálico.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Riesgos Acidos Anhídridos

Los anhídridos de ácidos tienen puntos de ebullición más altos que los correspondientes ácidos. Sus efectos fisiológicos generalmente recuerdan a los de los correspondientes ácidos, si bien son irritantes más potentes de los ojos cuando están en fase de vapor, pudiendo producir conjuntivitis crónica. Se hidrolizan lentamente en contacto con los tejidos corporales y ocasionalmente provocan sensibilización. Debe existir un sistema adecuado de ventilación y los trabajadores dispondrán de equipos de protección individual. En algunas circunstancias, sobre todo cuando tengan que realizarse labores de mantenimiento, los trabajadores tendrán que utilizar equipos adecuados de protección ocular y respiratoria.
Se han descrito algunos casos de conjuntivitis, secreciones na- sales sanguinolentas, atrofia de la mucosa nasal, ronquera, tos y bronquitis en trabajadores empleados en la producción de ácido y anhídrido ftálico. Se ha reconocido que el anhídrido ftálico causa asma bronquial, y se han detectado casos de sensibilización de la piel después de una exposición prolongada a anhídrido ftálico. La lesión más frecuente es una dermatitis alérgica. También se ha identificado una IgE específica del anhídrido ftálico.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Riesgos Acidos Otros ácidos El ácido sórbico y El salicílico

El ácido sórbico se utiliza como fungicida en los alimentos. Es un irritante primario de la piel y puede provocar reacciones de sensibilización. Por esta razón se debe evitar todo contacto con la piel. El ácido salicílico es un poderoso irritante de la piel y las mucosas. Los trabajadores deben adoptar precauciones estrictas para evitar el contacto con esta sustancia.

jueves, 25 de octubre de 2007

Riesgos Acidos Otros ácidos El ácido glicólico

El ácido glicólico es más fuerte que el acético y produce quemaduras químicas muy graves en la piel y los ojos. No se conocen efec- tos acumulativos y se cree que se metaboliza a glicina. En su manipulación deben adoptarse precauciones estrictas, similares a las recomendadas para el ácido acético. Las soluciones concen- tradas pueden provocar quemaduras en la piel y los ojos. Las personas que manipulen soluciones concentradas de este ácido deben utilizar equipos de protección individual.

jueves, 18 de octubre de 2007

Riesgos Acidos acéticos halogenados: Acido fluoroacético.

Los ácidos di y trifluoroacético presentan un nivel de toxicidad menor que el ácido monofluoroacético (ácido fluoroacético). El ácido monofluoroacético y sus compuestos son estables, muy tóxicos y perniciosos. Al menos cuatro plantas de Sudáfrica y Australia deben su toxicidad a este ácido (Dichapetalum cymosum, Acacia georginae, Palicourea marogravii) y recientemente se ha comprobado que más de 30 especies de Gastrolobium y Oxylobrium en la zona oeste de Australia contienen cantidades variables de fluoroacetato.
El mecanismo biológico responsable de los síntomas de intoxicación por fluoroacetato es la “síntesis letal” de ácido fluorocítrico, el cual, a su vez, bloquea el ciclo de los ácidos tricarboxílicos por inhibición de la enzima aconitasa. La privación resultante de energía al detenerse el ciclo de Krebs va seguida de disfunción celular y muerte. Por otro lado, es imposible especificar cuál es la dosis tóxica de ácido fluoroacético para el ser humano; probablemente esté comprendida entre 2 y 10 mg/kg, si bien existen algunos fluoroacetatos mucho más tóxicos. En general, una o dos gotas del tóxico por inhalación, ingestión o absorción, a través de cortes o abrasiones de la piel o a través de la piel intacta, pueden resultar mortales.
De los estudios realizados en hospitales por casos de intoxicación parece deducirse que los principales efectos tóxicos de los fluoroacetatos en el ser humano afectan al sistema nervioso cen- tral y al sistema cardiovascular. Las víctimas sufren convulsiones epileptiformes graves que se alternan con coma y depresión. La muerte puede sobrevenir por asfixia durante una convulsión o por insuficiencia respiratoria. No obstante, los síntomas más característicos son las irregularidades cardíacas, una marcada fibrilación ventricular y parada cardíaca. Estos síntomas (que no se pueden diferenciar de todos los demás que se observan con frecuencia en la práctica clínica) suelen ir precedidos de un período inicial de latencia superior a 6 horas, caracterizado por náuseas, vómitos, sialorrea, entumecimiento, sensación de hormigueo, epigastralgias y opresión. Posteriormente pueden aparecer otros signos y síntomas, como contracturas musculares, descenso de la tensión arterial y visión borrosa.
Acido cloroacético. Esta sustancia es muy reactiva y debe manipularse con precaución. Cuando exista la posibilidad de que los trabajadores entren en contacto con soluciones concentradas, deberán ir protegidos obligatoriamente con guantes, gafas, botas de goma y mandiles impermeables.

sábado, 13 de octubre de 2007

Riesgos Acidos acéticos halogenados

Los ácidos acéticos halogenados son muy reactivos. Entre ellos se encuentran el ácido cloroacético, el ácido dicloroacético (DCA), el ácido tricloroacético (TCA), el ácido bromoacético, el ácido iodoacético, el ácido fluoroacético y el ácido trifluoroacético (TFA). Los ácidos acéticos halogenados causan graves lesiones en la piel y las mucosas y, cuando se ingieren, pueden interferir con sistemas enzimáticos esenciales del organismo. Su manipulación exige la adopción de precauciones estrictas. Estos ácidos deben prepararse y utilizarse en recintos cerrados que sólo se abrirán el tiempo necesario para su manipulación. Deberán existir extractores de aire para asegurar que los humos o vapores no escapen por otras aberturas que las establecidas para tal fin. Los trabajadores encargados de su manipulación deben utilizar equipos de protección personal y siempre deben disponer de equipos de protección ocular y respiratoria para utilizarlos en caso necesario.

viernes, 5 de octubre de 2007

Riesgos Acidos monocarboxílicos: El ácido fumárico y El ácido adípico

El ácido fumárico es un ácido relativamente débil y poco soluble en agua. Es un metabolito normal y menos tóxico por vía oral que el ácido tartárico. Produce una leve irritación de la piel y las mucosas y no se han descrito problemas relacionados con su manipulación industrial.

El ácido adípico no es irritante y su toxicidad por ingestión es muy baja.

lunes, 1 de octubre de 2007

Riesgos Acidos monocarboxílicos: El ácido maleico

El ácido maleico es un ácido fuerte que produce una marcada irritación de la piel y las mucosas. A partir de concentraciones del 5 % puede producir algunos efectos graves, particularmente en los ojos. No se han descrito efectos tóxicos acumulativos en el ser humano. El principal riesgo en la industria es la irritación de las superficies expuestas que, en su caso, debe prevenirse con el uso del equipo de protección personal adecuado generalmente consistente en guantes o manoplas impermeables.

martes, 25 de septiembre de 2007

Riesgos Acidos monocarboxílicos: El ácido propiónico

El ácido propiónico en solución posee propiedades corrosivas sobre algunos metales. Es un irritante de los ojos, la piel y el sistema respiratorio. Se recomienda la adopción de las mismas precauciones que para la exposición a ácido fórmico, aunque teniendo en cuenta el menor punto de ignición del ácido propiónico.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Riesgos Acidos monocarboxílicos: Acido fórmico.

. El principal riesgo de esta sustancia reside en su capacidad de producir graves lesiones en la piel, los ojos y las mucosas. Los casos de sensibilización son raros, pero pueden darse en personas previamente sensibilizadas al formaldehído. Las lesiones accidentales son las mismas que las producidas por otros ácidos relativamente fuertes. No se han observado efectos crónicos o retardados. El ácido fórmico es un líquido inflamable y sus vapores forman mezclas inflamables y explosivas con el aire.

martes, 18 de septiembre de 2007

Riesgos: Acidos monocarboxílicos: Acido acético.

. Los vapores de ácido acético pueden formar mezclas explosivas con el aire, constituyendo un riesgo de incendio, bien directamente o por liberación de hidrógeno. El ácido acético glacial y el ácido acético concentrado son muy irritantes para la piel y producen eritema (enrojecimiento), quemaduras químicas y ampollas. En casos de ingestión accidental, se han observado lesiones ulceronecróticas graves del tracto digestivo superior, con vómitos sanguinolentos, diarrea, shock y hemoglobinuria seguida de anuria y uremia.
Los vapores de ácido acético tienen una acción irritante en las mucosas, sobre todo en la conjuntiva, la rinofaringe y el tracto respiratorio superior. En una mujer que había inhalado vapores de ácido acético, produciéndole desvanecimiento, se desarrolló una bronconeumonía aguda.
Trabajadores expuestos durante varios años a concentraciones de ácido acético superiores a 200 ppm han llegado a sufrir edema palpebral, con hipertrofia de los ganglios linfáticos, hiperemia conjuntival, faringitis crónica, bronquitis catarral crónica y, en algunos casos, bronquitis asmática y signos de erosión en la superficie vestibular de los dientes (incisivos y caninos).

La aclimatación puede ser considerable, pero eso no significa que desaparezcan los efectos tóxicos. Por ejemplo, las exposiciones reiteradas pueden causar trastornos digestivos, con pirosis y estreñimiento. La piel de la palma de las manos es la que sufre una mayor exposición, llegando a secarse y agrietarse y tornándose hiperqueratótica, por lo que las pequeñas erosiones y cortes cicatrizan lentamente.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Riesgos: Acidos monocarboxílicos

Los ácidos monocarboxílicos de bajo peso molecular son irritantes primarios y producen graves lesiones en los tejidos. Es preciso adoptar precauciones estrictas en su manipulación y utilizar equipos protectores adecuados. Las salpicaduras en la piel y los ojos deben lavarse con agua abundante. Los ácidos más importantes de este grupo son el ácido acético y el ácido fórmico.
Los ácidos monocarboxílicos saturados de cadena larga (ácidos grasos) no son irritantes y exhiben una toxicidad muy baja. Su uso industrial plantea pocos problemas.
Los ácidos monocarboxílicos insaturados son sustancias muy reactivas y están reconocidos como irritantes graves de la piel, los ojos y el tracto respiratorio en solución concentrada. Las exposiciones agudas parecen entrañar más riesgos que las exposiciones cróni- cas.
La mayoría de estos ácidos presentan un riesgo mínimo cuando la exposición es crónica y a bajas concentraciones y muchos están presentes en los procesos normales del me- tabolismo humano. No obstante, algunos de estos ácidos tienen importantes efectos irritantes, particularmente cuando se encuen- tran en soluciones concentradas o en forma de polvo. La sensibi- lización es poco frecuente. Puesto que estos productos son sólidos
a temperatura ambiente, el contacto se produce normalmente con polvo o cristales.

jueves, 5 de julio de 2007

Acido sulfúrico (I)

El ácido sulfúrico es un ácido fuerte que, cuando se calienta por encima de 30 ºC, desprende vapores y, por encima de 200 ºC, emite trióxido de azufre. En frío, reacciona con todos los metales, incluido el platino; en caliente, su reactividad se intensifica. El ácido sulfúrico diluido disuelve el aluminio, el cromo, el cobalto, el cobre, el hierro, el manganeso, el níquel y el zinc, pero no el plomo ni el mercurio. Tiene una gran afinidad por el agua, y es por esta razón que absorbe la humedad de la atmósfera y extrae el agua de las materias orgánicas, carbonizándolas. Descompone las sales de todos los demás ácidos, excepto las del ácido silícico.
El ácido sulfúrico se encuentra, en estado natural, en las proximidades de algunos volcanes y, sobre todo, en los gases volcánicos.
Riesgos. La acción del ácido sulfúrico en el organismo es la propia de un agente tóxico general y un potente cáustico. Cuando se introduce en el organismo, bien sea en forma líquida
o vapor, produce gran irritación y quemaduras químicas en las mucosas de los tractos digestivo y respiratorio, los dientes, los ojos y la piel. En contacto con la piel, el ácido sulfúrico produce una intensa deshidratación, con liberación de calor suficiente para producir quemaduras similares a las térmicas, que pueden ser de primero, segundo o tercer grado. La profundidad de estas lesiones depende de la concentración del ácido y de la duración del contacto. La inhalación de vapores de esta sustancia produce los siguientes síntomas: secreción nasal, estornudos, sensación de quemazón en la garganta y la región retroesternal. Estos síntomas van seguidos por tos, dificultad respiratoria, a veces acompañada de espasmos de las cuerdas vocales, y sensación de quemazón en los ojos, con lagrimeo y congestión de la conjuntiva. Los vapores con altas concentraciones de ácido sulfúrico pueden causar secreciones nasales y esputos sanguinolentos, hematemesis, gastritis, etc. Son también frecuentes las lesiones dentales, que afectan sobre todo a los incisivos, los cuales se tornan de color marrón, con estriaciones en el esmalte, caries y destrucción rápida e indolora de la corona dental.
Las exposiciones profesionales a vapores de ácidos inorgánicos fuertes, como los del ácido sulfúrico, han sido clasificadas por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) como cancerígenos humanos.

jueves, 28 de junio de 2007

Acido nítrico




El ácido nítrico es altamente corrosivo y ataca a una gran cantidad de metales. Las reacciones entre el ácido nítrico y diversas sustancias orgánicas son a menudo muy exotérmicas y explosivas, y las reacciones con metales pueden producir gases tóxicos. El ácido nítrico produce quemaduras en la piel y sus vapores son muy irritantes para la piel y las mucosas. La inhalación de cantidades significativas de estos vapores puede producir intoxicación aguda.
Incendios y explosiones. El ácido nítrico ataca a la mayor parte de las sustancias y a todos los metales, excepto a los metales nobles (oro, platino, iridio, torio, tantalio) y ciertas aleaciones. La magnitud de la reacción varía según el metal de que se trate y la concentración del ácido. Durante la reacción se producen gases como óxidos de nitrógeno, nitrógeno y amoníaco, pudiendo producir, todos ellos, efectos tóxicos o asfixiantes. Cuando el ácido nítrico entra en contacto con sodio o potasio, se produce una reacción violenta y peligrosa, liberándose nitrógeno. No obstante, en el caso de ciertos metales se forma una película de óxido protectora que previene ataques posteriores. El ácido nítrico puede reaccionar explosivamente con sulfuro de hidrógeno. Los nitratos obtenidos como resultado de la acción de este ácido sobre diferentes bases son poderosos agentes oxidantes. Incluso cuando se trata de soluciones diluidas, el ácido nítrico es una sustancia fuertemente oxidante. Las soluciones con una concentración superior al 45 % pueden provocar la ignición espontánea de materiales orgánicos como trementina, madera, paja, etc.
Riesgos para la salud. Las soluciones de ácido nítrico son muy corrosivas y producen lesiones en la piel, los ojos y las mucosas, cuya gravedad depende de la duración del contacto y de la concentración del ácido. Estas lesiones pueden ir desde una simple irritación hasta quemaduras y necrosis localizada después de un contacto prolongado. Los vapores de ácido nítrico son también corrosivos para la piel, las mucosas y el esmalte dental.
Los vapores de ácido nítrico contienen siempre, en diferentes proporciones, otros compuestos nitrogenados gaseosos (p. ej. óxidos de nitrógeno), dependiendo de la concentración del ácido y el tipo de operación de que se trate. Su inhalación puede causar intoxicación aguda y sobreaguda. La intoxicación sobrea- guda es poco frecuente y produce la muerte rápidamente. La intoxicación aguda es más frecuente y generalmente consta de tres fases: la primera consiste en una irritación del tracto respiratorio superior (irritación de la garganta, tos, sensación de ahogo)
y de los ojos, con lagrimeo. La segunda fase es desconcertante, puesto que hay ausencia de sintomatología durante varias horas. En la tercera fase reaparecen los trastornos respiratorios, pudiendo desarrollarse rápidamente un edema pulmonar, muchas veces mortal.
La ingestión accidental de ácido nítrico produce lesiones graves en la boca, la faringe, el esófago y el estómago, cuyas secuelas pueden ser graves.
Medidas de salud y seguridad. Según la cantidad y la concentración, el ácido nítrico debe almacenarse en envases de acero inoxidable, aluminio o vidrio. Las bombonas de vidrio o winchesters dispondrán de una protección metálica para que puedan resistir los golpes. Sin embargo, cuando se trate de ácido nítrico que contenga algún compuesto fluorado, no se podrá almacenar en envases de vidrio. Los materiales orgánicos como madera, paja, serrín, etc, deben mantenerse alejados del lugar donde se realicen operaciones con ácido nítrico. En los casos en que se tenga que diluir ácido nítrico en agua, se verterá el ácido sobre el agua, evitando así el calentamiento.

viernes, 25 de mayo de 2007

Riesgos de los Acidos Inorganicos

Los riesgos específicos de los ácidos inorgánicos más importantes desde el punto de vista industrial se describen más adelante; no obstante, debe decirse que todos estos ácidos poseen ciertas propiedades peligrosas comunes a todos ellos. Las soluciones de ácidos inorgánicos no son inflamables por sí mismas, pero cuando entran en contacto con ciertos productos químicos o materiales combustibles, se pueden producir incendios o explosiones. Estos ácidos reaccionan con determinados metales liberando hidrógeno, que es una sustancia altamente inflamable y explosiva cuando se mezcla con el aire o con oxígeno. También pueden actuar como agentes oxidantes y, cuando contactan con productos orgánicos u otras sustancias oxidables, pueden reaccionar de forma violenta.

Efectos en la salud. Los ácidos inorgánicos son corrosivos, especialmente cuando se encuentran a altas concentraciones. Pueden destruir los tejidos corporales y producir quemaduras químicas cuando entran en contacto con la piel y las mucosas. Son especialmente peligrosos los accidentes oculares. Los vapores o nieblas de los ácidos inorgánicos irritan el tracto respiratorio y las mucosas, dependiendo el grado de irritación de su concentración; los trabajadores expuestos a estos ácidos pueden sufrir también decoloración o erosiones de los dientes. El contacto repetido con la piel provoca dermatitis. La ingestión accidental de ácidos inorgánicos concentrados causa grave irritación de la garganta y el estómago, así como destrucción tisular de los órganos internos, a veces mortal a no ser que se efectúe inmediatamente el tratamiento de urgencia adecuado. Algunos ácidos inorgánicos actúan también como agentes tóxicos sistémicos. 
Riesgos de los Acidos Inorganicos