TABLAS DE ETERES HALOGENADOS: • Propiedades físicas y químicas
FIn ETERES
Mostrando entradas con la etiqueta ETERES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ETERES. Mostrar todas las entradas
domingo, 23 de septiembre de 2012
sábado, 22 de septiembre de 2012
TABLAS DE ETERES HALOGENADOS: Riesgos para la salud.
Denominación química
Físicos Químicos Clase o división UN/Riesgos subsidiarios
BIS-(CLOROMETIL)ETER
El vapor se mezcla bien con el aire; se forman fácilmente mezclas explosivas
Se descompone al calentarse y en contacto con agua, liberando vapores tóxicos y corrosivos de 6.1
cloruro de hidrógeno y formaldehído Ataca muchos metales, resinas y plásticos
CLOROMETILMETILETER
ETER DICLOROETILICO
ETER DICLOROISOPROPILICO
El vapor es más pesado que el aire y puede desplazarse a ras del suelo; posibilidad de ignición a distancia
En su combustión libera gases y vapores tóxicos (fosgeno y cloruro de hidrógeno) Se descompone en contacto con agua, produciendo cloruro de hidrógeno y formaldehído Ataca muchos metales en presencia de agua
viernes, 21 de septiembre de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
TABLAS DE ETERES HALOGENADOS: Identificación química
TABLAS DE ETERES HALOGENADOS: Identificación química
TABLAS DE ETERES HALOGENADOS: Identificación química
TABLAS DE ETERES HALOGENADOS: Identificación química
martes, 10 de julio de 2012
TABLAS DE ETERES • Propiedades físicas y químicas.
TABLAS DE ETERES • Propiedades físicas y químicas.
TABLAS DE ETERES • Propiedades físicas y químicas.
TABLAS DE ETERES • Propiedades físicas y químicas.
lunes, 9 de julio de 2012
domingo, 8 de julio de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
El éter clorometilmetílico (CMME)
El éter clorometilmetílico (CMME) es también un conocido carcinógeno humano que, además, produce una intensa irritación. La exposición a vapores del CMME, incluso a concentraciones de tan solo 100 ppm, pueden poner en peligro la vida. Los trabaja- dores expuestos a estas concentraciones han experimentado graves efectos respiratorios, entre ellos edema pulmonar.
Salvo que existan evidencias de lo contrario, la prudencia dicta manipular todos los éteres halogenados con precaución y considerar a todos los agentes alquilantes como posibles cancerígenos. Los éteres glicidílicos se consideran en la familia de “compuestos epoxídicos”.
Salvo que existan evidencias de lo contrario, la prudencia dicta manipular todos los éteres halogenados con precaución y considerar a todos los agentes alquilantes como posibles cancerígenos. Los éteres glicidílicos se consideran en la familia de “compuestos epoxídicos”.
lunes, 14 de mayo de 2012
El éter bis-(clorometilíco) (BCME)
El éter bis-(clorometilíco) (BCME) es un conocido carcinógeno humano (perteneciente al Grupo 1 de la clasificación de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC)). También es una sustancia extremadamente irritante. Los efectos carcinógenos del BCME se han demostrado en traba- jadores expuestos a la sustancia durante un período de tiempo relativamente corto. Es probable que este reducido período de latencia se deba a la gran potencia del agente.
domingo, 13 de mayo de 2012
Eteres halogenados
Al contrario que los éteres no halogenados, los éteres halogenados suponen un grave riesgo industrial. Comparten la propiedad química de ser agentes alquilantes; es decir, pueden inducir la formación de enlaces químicos de grupos alquilos como grupos etílicos y metílicos con segmentos radicales de elec- trones (p. ej., -NH2 en material genético y hemoglobina). Se cree que esta alquilación está estrechamente relacionada con el cáncer y se trata con más detalle en otros artículos de la Enciclopedia.
sábado, 12 de mayo de 2012
Riesgos Riesgos
Los éteres de bajo peso molecular (metílico, dietílico, isopropílico, vinílico y vinilisopropílico) son altamente inflamables, con puntos de ignición por debajo de las temperaturas ambientales normales. En consecuencia, exigen la adopción de medidas para evitar la liberación de vapores en áreas donde puedan existir fuentes de ignición. Entre otras medidas de control, deben eliminarse todas las fuentes de ignición en las zonas donde puedan acumularse concentraciones apreciables de vapores de éter durante las operaciones normales, como el secado de hornos, o cuando pueda producirse la liberación accidental del éter, ya sea en forma líquida o gaseosa.
Al almacenarlos durante períodos prolongados en presencia de aire o bajo la acción de la luz solar, los éteres pueden formar peróxidos, con el consiguiente peligro de explosión. En los laboratorios, los recipientes de vidrio ámbar confieren protección, excepto frente a la radiación ultravioleta o la luz solar directa. Los inhibidores del tipo de la malla de cobre o la adición de una pequeña cantidad de un agente reductor no siempre son eficaces. Si no se necesita un éter seco, puede añadirse agua hasta un 10 % del volumen de éter. La agitación con sulfato ferroso al 5 % elimina los peróxidos. La característica toxicológica principal de los éteres no sustituidos es su efecto narcótico, pudiendo provocar pérdida de consciencia cuando la exposición es considerable y, como buenos disolventes de grasas que son, provocan dermatitis por contacto repetido o prolongado con la piel. La exposición a concentraciones excesivas puede evitarse recurriendo al confinamiento y a la ventilación. Las cremas protectoras y los guantes impermeables ayudan a evitar la irritación cutánea. En caso de pérdida de consciencia, debe retirarse a la persona afectada del
lugar contaminado y proporcionarle respiración artificial y oxígeno.
El principal efecto fisiológico de los éteres no halogenados que aparecen en las tablas adjuntas es la anestesia. Las exposiciones repetidas a concentraciones superiores a 400 ppm de éter etílico producen irritación nasal, inapetencia, cefalea, mareo y excitación, seguidos de somnolencia. El contacto repetido con la piel puede secarla y agrietarla. Se han descrito algunos casos de trastornos mentales como consecuencia de exposiciones prolongadas.
Al almacenarlos durante períodos prolongados en presencia de aire o bajo la acción de la luz solar, los éteres pueden formar peróxidos, con el consiguiente peligro de explosión. En los laboratorios, los recipientes de vidrio ámbar confieren protección, excepto frente a la radiación ultravioleta o la luz solar directa. Los inhibidores del tipo de la malla de cobre o la adición de una pequeña cantidad de un agente reductor no siempre son eficaces. Si no se necesita un éter seco, puede añadirse agua hasta un 10 % del volumen de éter. La agitación con sulfato ferroso al 5 % elimina los peróxidos. La característica toxicológica principal de los éteres no sustituidos es su efecto narcótico, pudiendo provocar pérdida de consciencia cuando la exposición es considerable y, como buenos disolventes de grasas que son, provocan dermatitis por contacto repetido o prolongado con la piel. La exposición a concentraciones excesivas puede evitarse recurriendo al confinamiento y a la ventilación. Las cremas protectoras y los guantes impermeables ayudan a evitar la irritación cutánea. En caso de pérdida de consciencia, debe retirarse a la persona afectada del
lugar contaminado y proporcionarle respiración artificial y oxígeno.
El principal efecto fisiológico de los éteres no halogenados que aparecen en las tablas adjuntas es la anestesia. Las exposiciones repetidas a concentraciones superiores a 400 ppm de éter etílico producen irritación nasal, inapetencia, cefalea, mareo y excitación, seguidos de somnolencia. El contacto repetido con la piel puede secarla y agrietarla. Se han descrito algunos casos de trastornos mentales como consecuencia de exposiciones prolongadas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)