jueves, 22 de enero de 2015

Usos del silicio

El silicio se utiliza para obtener aleaciones de acero, aluminio, cobre, bronce y hierro. Se utiliza también ampliamente en la fabricación de semiconductores y en la producción de silanos y compuestos organosilíceos.
Los compuestos organosilíceos se utilizan en forma de resinas, elastómeros (compuestos cauchutosos) o aceites. Las resinas son compuestos organosilíceos que, cuando se mezclan con otras sustancias empleadas en la industria de las pinturas (endurece- dores, aceleradores, etc.), forman capas muy estables que pueden aplicarse fácilmente incluso sobre bases a las que otras pinturas no suelen adherirse bien (como superficies metálicas). Además, son bastante resistentes al calentamiento momentáneo o al ataque por oxígeno y no se decoloran con la luz solar. Entre otras cosas, estas resinas se utilizan también como compuestos de moldeo (plásticos) y en la fabricación de espumas resistentes a altas temperaturas y útiles como termoaislantes. Otras resinas se utilizan en forma de las denominadas “pistas” (capas delgadas aplicadas en la industria electrónica) gracias a su baja combustibi- lidad y a sus excelentes propiedades como aislantes de la electri- cidad, incluso en presencia de humedad. Las resinas de silicio tienen numerosas aplicaciones por ser estables a altas tempera- turas y repeler el agua, así como por su resistencia a los disol- ventes, las altas temperaturas y la luz solar. Las resinas de silicio se utilizan en pinturas, barnices, compuestos de moldeo (plás- ticos), aislantes eléctricos, revestimientos sensibles a la presión y de desconexión, y laminados .

miércoles, 21 de enero de 2015

Los siloxanos

Los siloxanos son compuestos que contienen oxígeno además de hidrógeno, silicio y, normalmente, carbono (aunque existen algunos siloxanos inorgánicos). Partiendo de moléculas pequeñas, pueden formarse unidades más grandes (polímeros) con distintas propiedades (fluidez, elasticidad, estabilidad, etc.). Los siloxanos existen en forma de resinas, elastómeros (compuestos cauchu- tosos) o aceites.

martes, 20 de enero de 2015

Riesgos del isómero 1,1,2-tricloroetano

El isómero 1,1,2-tricloroetano se utiliza como producto químico intermedio y como disolvente. La principal respuesta farmacoló- gica a este compuesto es la depresión del SNC. Su toxicidad aguda parece ser menor que la del isómero 1,1,2-. Aunque la IARC lo considera una sustancia inclasificable en términos de carcinogenicidad (Grupo 3), algunos organismos públicos lo tratan como posible carcinógeno humano (p. ej., el National Institute of Occupational Safety and Health (NIOSH) de Estados Unidos).
104.6

lunes, 19 de enero de 2015

Riesgos del 1,1,1-tricloroetano

El 1,1,1-tricloroetano se absorbe rápidamente por vía respiratoria y digestiva. Puede absorberse también por vía percutánea, pero esto raramente tiene importancia sistémica, a menos que la sustancia se localice en la superficie cutánea bajo una barrera impermeable. La primera manifestación clínica de sobreexposi- ción es una depresión funcional del sistema nervioso central, que comienza con mareos, descoordinación y prueba de Romberg positiva (el individuo tiene que mantenerse en equilibrio sobre un pie, con los ojos cerrados y los brazos en cruz), que progresa a anestesia y parada del centro respiratorio. La depresión del SNC es proporcional a la magnitud de la exposición y típica de un agente anestésico, de ahí el peligro de sensibilización cardíaca a la epinefrina con aparición de arritmia. Tras una intensa sobre- exposición, se han observado alteraciones transitorias en el hígado y los riñones y en las autopsias se han detectado lesiones pulmonares. La salpicadura de varias gotas directamente sobre la córnea puede provocar una conjuntivitis leve, que remite por sí sola en pocos días. El contacto prolongado o repetido con la piel produce eritema transitorio y una ligera irritación, debido a la acción desgrasante del disolvente.
Tras la absorción de 1,1,1-tricloroetano, un pequeño porcen- taje se metaboliza en dióxido de carbono, mientras que el resto aparece en la orina como glucurónido de 2,2,2-tricloroetanol. Exposición aguda. Las personas expuestas a 900-1.000 ppm expe- rimentaron irritación ocular leve y transitoria y una alteración inmediata, aunque mínima, de la coordinación. Las exposiciones de esta magnitud también pueden provocar cefalea y laxitud. Ocasionalmente se han observado alteraciones del equilibrio en individuos “susceptibles” expuestos a concentraciones de 300-
500 ppm. Una de las pruebas clínicas más sensibles de intoxica- ción ligera durante la exposición es la incapacidad de realizar normalmente una prueba de Romberg modificada. Por encima de 1.700 ppm ya se evidencian claras alteraciones del equilibrio.

La mayoría de los pocos casos mortales documentados en la bibliografía se produjeron por exposición a concentraciones anes- tésicas del disolvente, por depresión del centro respiratorio o por arritmia resultante de la sensibilización cardíaca a la epinefrina.
La IARC considera que el 1,1,1-tricloroetano es inclasificable
(Grupo 3) en términos de carcinogenicidad.

domingo, 18 de enero de 2015

Riesgos del tetracloroetano II

El tetracloroetano es un potente narcótico, dos o tres veces más potente que el cloroformo en animales. En al s personas se han producido casos de muerte por ingestión de tetracloroetano. En todos estos casos, la muerte sobrevino en las 12 horas siguientes a la ingestión. También se han registrado casos no mortales con pérdida de consciencia, pero sin efectos secundarios graves. En comparación con el tetracloruro de carbono, los efectos narcó- ticos del tetracloroetano son mucho más graves, pero los efectos nefrotóxicos son menos acusados. La intoxicación crónica por tetracloroetano puede adoptar dos formas: efectos en el sistema nervioso central, como temblores, vértigo y dolor de cabeza; y síntomas hepatodigestivos como náuseas, vómitos, dolores gástricos, ictericia y aumento del tamaño del hígado.

sábado, 17 de enero de 2015

Riesgos del tetracloroetano (I)


El tetracloroetano es un potente narcótico y, además, es tóxico para el sistema nervioso central y para el hígado. La lenta elimi- nación del tetracloroetano del organismo podría explicar su toxicidad. La principal vía de absorción de los vapores de esta sustancia suele ser la vía respiratoria, si bien se han dado casos de absorción percutánea. Se ha especulado sobre la posibilidad de que la absorción percutánea produzca algunos efectos en el sistema nervioso (p. ej., temblores). También es un irritante de la piel y puede producir dermatitis.
La mayoría de las exposiciones laborales al tetracloroetano se deben a su empleo como disolvente. Entre 1915 y 1920 se produ- jeron una serie de casos mortales durante los procesos de fabrica- ción de aviones y perlas artificiales, en los que se empleaba tetracloroetano. Otros casos mortales de intoxicación por tetra- cloroetano han estado relacionados con la fabricación de gafas de seguridad, la industria del cuero artificial, la industria del caucho
y una industria bélica no especificada. Se han producido algunos casos no mortales en la fabricación de seda artificial, en el desen- grasado de la lana, en la producción de penicilina y en la indus- tria de joyería.

viernes, 16 de enero de 2015

Riesgos de El 1,1,1-tricloroetano

El cloruro de metilo es un gas inodoro y, por consiguiente, no advierte de su presencia, razón por la cual puede producirse una exposición considerable sin que los afectados se den cuenta. También existe riesgo de susceptibilidad individual incluso con exposiciones leves. En animales se ha demostrado que el HCBD ejerce efectos muy diferentes según la especie, afectándose tanto más cuanto mayor sea el desarrollo del sistema nervioso central, lo que hace presumir que en el hombre provoque grados de susceptibilidad superiores. Un riesgo que comporta la exposición crónica a pequeñas concentraciones es la posibilidad de que la
“borrachera”, el mareo y la lenta recuperación de una intoxicación ligera impida que se reconozca la causa o se sospeche la exis- tencia de fugas, lo que provocaría exposiciones prolongadas y accidentes. La mayoría de los casos mortales registrados se produjeron por derrame del líquido de los refrigerados domés- ticos o por defectos de las plantas de refrigeración. El clorome- tano comporta también un grave peligro de incendio y explosión. La intoxicación aguda se caracteriza por un período de latencia de algunas horas entre la exposición y la aparición de los síntomas. Estos síntomas son cefalea, fatiga, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Es posible que la persona afectada haya sufrido mareos y sopor durante algún tiempo antes de que se precipite el ataque más agudo por un accidente repentino. Se han descrito pocos casos de intoxicación crónica por exposiciones más leves, posiblemente porque los síntomas desaparecen poco tiempo después de cesar la exposición. Las molestias en los casos leves consisten en mareo, dificultad para caminar, cefalea, náuseas
y vómitos. Los síntomas objetivos más frecuentes son marcha tambaleante, nistagmo, trastornos del habla, hipotensión arterial
y reducción y alteración de la actividad eléctrica cerebral. Una intoxicación leve prolongada puede provocar lesiones perma- nentes del músculo cardíaco y del sistema nervioso central, con cambio de la personalidad, depresión, irritabilidad y, ocasional- mente, alucinaciones visuales y auditivas. El aumento del conte- nido de albúmina en el líquido cefalorraquídeo, con posibles lesiones piramidales y extrapiramidales, puede sugerir un diag- nóstico de meningoencefalitis. En los casos de muerte, la autopsia ha demostrado la existencia de congestión pulmonar, hepática
y renal.