Los ésteres ftalicos se utilizan en productos no plastificados como perfumes y cosméticos, en productos plastificados como piscinas de vinilo, asientos de vinilo plastificados para muebles y vehículos
y en prendas de vestir tales como cazadoras, impermeables y botas. Estos compuestos se utilizan principalmente en la industria de los plásticos, que consume alrededor del 87 % de todos los ésteres ftalicos para producir “PVC blando”. El 13 % restante se destina a la fabricación de barnices, dispersiones, celulosa, polies- tiroles, colorantes, caucho natural y sintético, lubricantes, polia- midas, repelentes de insectos, fijadores para perfumes, congelantes para explosivos y fluidos de trabajo para bombas de alto vacío. De entre los ftalatos, el di-sec-octilftalato (DOP) y el diiso- nonilftalato forman parte de los descalcificadores habituales.
lunes, 7 de julio de 2014
domingo, 6 de julio de 2014
FTALATOS
Los ftalatos son ésteres de ácido ftálico y diversos alcoholes. Algunos diésteres tienen especial importancia práctica, como los diésteres de metanol, etanol, butanol, isobutanol, isooctanol, 2-etilhexanol, isononanol e isodecanol y alfoles de cadena lineal. Los ftalatos se sintetizan a partir de anhídrido ftálico y dos molé- culas del alcohol correspondiente.
sábado, 5 de julio de 2014
Medidas de salud y seguridad FENOLES Y COMPUESTOS FENOLICOS
Peligro de incendio. El fósforo puede arder espontáneamente en contacto con el aire, produciendo incendios y explosiones. El contacto con la piel genera chispas y pequeños fragmentos de fósforo blanco que arden después de secarse, produce quema- duras graves.
Debido a su inflamabilidad en contacto con el aire, el fósforo blanco debe mantenerse siempre cubierto de agua. Además, las partículas sueltas deben mojarse con agua, para evitar que se sequen y empiecen a arder. Los incendios producidos por el fósforo pueden controlarse con agua (nebulizada o rociada), cubriéndolos con arena o tierra, o con extintores de dióxido de carbono. Este producto debe almacenarse en una zona fresca, ventilada, aislada y alejada de oxidantes fuertes, peligros agudos de incendio y de los rayos solares directos.
En caso de contacto de la piel con fragmentos de fósforo ardiendo, éstos deben mojarse con una disolución de sulfato de cobre al 1-5 % acuoso para apagar la llama y formar un compuesto no inflamable. Una vez aplicado este tratamiento, los fragmentos de fósforo pueden eliminarse con cantidades mayores de agua. La aplicación de una disolución jabonosa blanda con una concentración similar de sulfato de cobre puede resultar más eficaz que una simple disolución acuosa.
Debido a su inflamabilidad en contacto con el aire, el fósforo blanco debe mantenerse siempre cubierto de agua. Además, las partículas sueltas deben mojarse con agua, para evitar que se sequen y empiecen a arder. Los incendios producidos por el fósforo pueden controlarse con agua (nebulizada o rociada), cubriéndolos con arena o tierra, o con extintores de dióxido de carbono. Este producto debe almacenarse en una zona fresca, ventilada, aislada y alejada de oxidantes fuertes, peligros agudos de incendio y de los rayos solares directos.
En caso de contacto de la piel con fragmentos de fósforo ardiendo, éstos deben mojarse con una disolución de sulfato de cobre al 1-5 % acuoso para apagar la llama y formar un compuesto no inflamable. Una vez aplicado este tratamiento, los fragmentos de fósforo pueden eliminarse con cantidades mayores de agua. La aplicación de una disolución jabonosa blanda con una concentración similar de sulfato de cobre puede resultar más eficaz que una simple disolución acuosa.
viernes, 4 de julio de 2014
Toxicidad de los fosfatos
Las minas de fosfatos se han asociado a traumas físicos. La neumoconiosis no es un problema en este caso, ya que la cantidad de polvo que se genera es pequeña. El polvo de fosfato se crea en el proceso de secado y plantea un problema por ser causa de neumoconiosis en los trabajadores que manipulan y transportan el material. Este polvo puede contener también fluoruros tóxicos.
El polvo de fosfato se origina también durante la producción de superfosfatos utilizados como fertilizantes. Un estudio en mujeres que trabajaban en la fabricación de superfosfatos detectó trastornos en la función menstrual. Se han descrito lesiones oculares graves y ceguera en seres humanos y animales por contacto directo con superfosfatos.
El polvo de fosfato se origina también durante la producción de superfosfatos utilizados como fertilizantes. Un estudio en mujeres que trabajaban en la fabricación de superfosfatos detectó trastornos en la función menstrual. Se han descrito lesiones oculares graves y ceguera en seres humanos y animales por contacto directo con superfosfatos.
jueves, 3 de julio de 2014
Las propiedades como irritantes hidrocarburos alifáticos halogenados
Las propiedades como irritantes locales de estas sustancias son especialmente acusadas en el caso de algunos de los miembros insatu- rados. No obstante, existen diferencias sorprendentes entre compuestos muy similares (p. ej., el octafluorisobutileno es muchísimo más irritante que el isómero octafluoro-2-buteno). En el caso de otros compuestos de este grupo, el riesgo principal de la exposición aguda por inhalación es el de irritación pulmonar
(p. ej., cloruro de alilo) y algunos de ellos son lacrimógenos (p. ej., tetrabromuro de carbono). Las altas concentraciones de vapores
o las salpicaduras de líquidos pueden ser peligrosas para los ojos en determinados casos. No obstante, las lesiones que producen la mayor parte de los hidrocarburos alifáticos halogenados más utilizados remiten espontáneamente y sólo la exposición prolon- gada de la córnea provoca lesiones permanentes. Algunas de estas sustancias, como el 1,2-dibromometano y el 1,3-dicloropro- pano, son irritantes y lesivas para la piel, provocando enrojeci- miento, vesiculación y necrosis incluso aunque el contacto haya sido muy breve.
Como buenos disolventes que son, todos estos productos químicos dañan la piel y la desengrasan, tornándola reseca, vulnerable y agrietada, especialmente cuando se producen contactos repetidos.
104.6
(p. ej., cloruro de alilo) y algunos de ellos son lacrimógenos (p. ej., tetrabromuro de carbono). Las altas concentraciones de vapores
o las salpicaduras de líquidos pueden ser peligrosas para los ojos en determinados casos. No obstante, las lesiones que producen la mayor parte de los hidrocarburos alifáticos halogenados más utilizados remiten espontáneamente y sólo la exposición prolon- gada de la córnea provoca lesiones permanentes. Algunas de estas sustancias, como el 1,2-dibromometano y el 1,3-dicloropro- pano, son irritantes y lesivas para la piel, provocando enrojeci- miento, vesiculación y necrosis incluso aunque el contacto haya sido muy breve.
Como buenos disolventes que son, todos estos productos químicos dañan la piel y la desengrasan, tornándola reseca, vulnerable y agrietada, especialmente cuando se producen contactos repetidos.
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HIDROCARBUROS ALIFATICOS Y HALOGENADOS,
RIESGOS
miércoles, 2 de julio de 2014
Efectos sistémicos. hidrocarburos alifáticos halogenados
Prácticamente todos los hidrocarburos alifáticos halogenados son nocivos para el hígado, los riñones y otros órganos, si bien el alcance de las lesiones varía notablemente de uno a otro miembro del grupo. Puesto que las lesiones no se manifiestan inmediatamente, algunas veces se ha considerado que son sustancias de efectos retardados. El curso de la intoxica- ción aguda suele describirse como bifásico: en la primera fase se aprecian signos de un efecto reversible razonable (narcosis), y en la segunda fase se presentan signos de lesiones orgánicas. Otros efectos, como el cáncer, pueden tener períodos de latencia extre- madamente largos. Sin embargo, no siempre es posible establecer una clara distinción entre los efectos tóxicos de una exposición crónica o repetida y los efectos retardados de la intoxicación aguda. No existe una relación sencilla entre la intensidad de los efectos inmediatos y retardados de algunos hidrocarburos alifá- ticos halogenados. Algunas sustancias de este grupo ejercen un efecto narcótico muy marcado y efectos retardados débiles, mientras que otras son muy peligrosas porque provocan lesiones irreversibles en los órganos sin que muestren efectos inmediatos intensos. Casi nunca se ve afectado un solo órgano o sistema. En particular, las lesiones rara vez se producen únicamente en el hígado o los riñones, ni siquiera en el caso de los compuestos considerados típicamente hepatotóxicos (p. ej., tetracloruro de carbono) o nefrotóxicos (p. ej., bromuro de metilo).
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HIDROCARBUROS ALIFATICOS Y HALOGENADOS,
RIESGOS
martes, 1 de julio de 2014
Los efectos neurológicos hidrocarburos alifáticos halogenados
Los efectos neurológicos de algunos compuestos, como el cloruro de metilo y el bromuro de metilo, así como otros compuestos bromados o yodados de este grupo, son mucho más intensos, especialmente cuando la exposición es repetida o crónica. Sus efectos en el sistema nervioso central no pueden describirse como una simple depresión del sistema nervioso, ya que los síntomas pueden ser extremos y consistir en cefalea, náuseas, ataxia, temblores, dislalia, alteraciones visuales, convulsiones, parálisis, delirio, manías o apatía. Estos efectos pueden ser duraderos y de recuperación muy lenta y pueden producirse lesiones neuroló- gicas permanentes. Los efectos asociados a los diferentes productos químicos reciben nombres tales como “encefalopatía por cloruro de metilo” o “encefalomielitis por cloropreno”. Los nervios periféricos también pueden resultar afectados, como ocurre en la polineuritis por tetracloroetano o dicloroacetileno.
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HIDROCARBUROS ALIFATICOS Y HALOGENADOS,
RIESGOS
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