En numerosos países se ha desarrollado legislación detallada con el fin de regular el modo de almacenar diversas sustancias peli- grosas; en estas leyes se abordan las especificaciones siguientes:
• tipo de edificio, localización, cantidades máximas de las diversas sustancias que pueden almacenarse en un lugar determinado;
• tipo de ventilación exigido;
• precauciones que deben adoptarse contra incendios, explo- siones y emisión de sustancias peligrosas;
• tipo de iluminación (p. ej., equipos eléctricos y dispositivos de iluminación ininflamables cuando se almacenen materiales explosivos o inflamables)
• número y ubicación de salidas de incendios;
• medidas de seguridad para evitar el acceso de personas no autorizadas y los robos;
• etiquetado y marcado de los recipientes de almacenamiento y los conductos,
• notas de advertencia a los trabajadores relativas a las precau- ciones que deben adoptarse. 61
domingo, 17 de mayo de 2015
sábado, 16 de mayo de 2015
Productos químicos que reaccionan con el agua
Algunos productos químicos, como los metales de sodio y de potasio, reaccionan con el agua, generando calor y gases inflama- bles o explosivos. Algunos catalizadores de polimerización, como los compuestos alquílicos de aluminio, reaccionan violentamente y prenden en contacto con el agua. Las instalaciones para la conservación de este tipo de productos no deben presentar dicho elemento en el área de almacenamiento. Deben emplearse sistemas de pulverización automáticos sin agua.
viernes, 15 de mayo de 2015
Sustancias corrosivas
Se trata de ácidos, álcalis y otras sustancias que pueden provocar quemaduras o irritación de la piel, las membranas mucosas o los ojos, o que deterioran la mayoría de los materiales. Son ejemplos típicos el ácido fluorhídrico, el ácido clorhídrico, el ácido sulfú- rico, el ácido nítrico, el ácido fórmico y el ácido perclórico. Estos materiales pueden dañar sus recipientes y propagarse en la atmósfera del área de almacenamiento; algunos son volátiles y otros reaccionan violentamente con la humedad, la materia orgá- nica u otras sustancias químicas. Los vapores de ácido pueden corroer los materiales estructurales y los equipos y ejercer una acción tóxica sobre el personal. Este tipo de sustancias deben mantenerse a baja temperatura, pero muy por encima de su punto de congelación, ya que un compuesto como el ácido acético puede congelarse a una temperatura relativamente alta, romper su envase y propagarse cuando la temperatura vuelva a superar dicho punto.
Asimismo, algunas sustancias corrosivas pueden tener otras propiedades peligrosas; por ejemplo, el ácido perclórico, además de ser sumamente corrosivo, constituye un potente agente oxidante capaz de causar incendios y explosiones. El Aqua regia presenta tres características peligrosas: a) combina las propie- dades corrosivas de sus dos componentes, el ácido clorhídrico y el ácido nítrico; b) es un agente oxidante muy potente, y c) una aplicación limitada de calor basta para dar lugar a la formación de cianuro de cloro, un gas de gran toxicidad.
Las áreas de almacenamiento destinadas a las sustancias corrosivas deben aislarse del resto del centro de producción o de otros depósitos de mercancías mediante la disposición de paredes y suelos impermeables, previendo además la evacuación de derrames en condiciones de seguridad. Los suelos deben realizarse de bloques de hormigón que no haya sido tratado para reducir su solubilidad, o de otro material resistente. Dichas
áreas deben contar con una ventilación adecuada. No se utili- zará una misma área para el almacenamiento simultáneo de compuestos de ácido nítrico y compuestos de ácido sulfúrico. En ocasiones, es necesario depositar líquidos corrosivos y tóxicos en envases especiales; por ejemplo, el ácido fluorhídrico debe conservarse en botellas de plomo, gutapercha o de ozokerita refi- nada. Puesto que este ácido interactúa con el cristal, no debe almacenarse cerca de bombonas de este material o de barro que contengan otros ácidos.
Las bombonas que contengan ácidos corrosivos deben enva- sarse con diatomita (tierra de infusorios) u otro material inorgá- nico aislante eficaz. Los equipos de primeros auxilios necesarios, como las duchas de emergencia o las botellas de colirio, deben situarse en el lugar de almacenamiento o muy cerca de éste.
Asimismo, algunas sustancias corrosivas pueden tener otras propiedades peligrosas; por ejemplo, el ácido perclórico, además de ser sumamente corrosivo, constituye un potente agente oxidante capaz de causar incendios y explosiones. El Aqua regia presenta tres características peligrosas: a) combina las propie- dades corrosivas de sus dos componentes, el ácido clorhídrico y el ácido nítrico; b) es un agente oxidante muy potente, y c) una aplicación limitada de calor basta para dar lugar a la formación de cianuro de cloro, un gas de gran toxicidad.
Las áreas de almacenamiento destinadas a las sustancias corrosivas deben aislarse del resto del centro de producción o de otros depósitos de mercancías mediante la disposición de paredes y suelos impermeables, previendo además la evacuación de derrames en condiciones de seguridad. Los suelos deben realizarse de bloques de hormigón que no haya sido tratado para reducir su solubilidad, o de otro material resistente. Dichas
áreas deben contar con una ventilación adecuada. No se utili- zará una misma área para el almacenamiento simultáneo de compuestos de ácido nítrico y compuestos de ácido sulfúrico. En ocasiones, es necesario depositar líquidos corrosivos y tóxicos en envases especiales; por ejemplo, el ácido fluorhídrico debe conservarse en botellas de plomo, gutapercha o de ozokerita refi- nada. Puesto que este ácido interactúa con el cristal, no debe almacenarse cerca de bombonas de este material o de barro que contengan otros ácidos.
Las bombonas que contengan ácidos corrosivos deben enva- sarse con diatomita (tierra de infusorios) u otro material inorgá- nico aislante eficaz. Los equipos de primeros auxilios necesarios, como las duchas de emergencia o las botellas de colirio, deben situarse en el lugar de almacenamiento o muy cerca de éste.
jueves, 14 de mayo de 2015
Sustancias tóxicas
Las sustancias químicas tóxicas deben conservarse en áreas frescas y bien ventiladas lejos de fuentes de calor, ácidos, humedad y sustancias oxidantes. Los compuestos volátiles deben almacenarse en refrigeradores que no generen chispas (–20 ºC) para evitar la evaporación. Puesto que los envases pueden sufrir fugas, las salas de almacenamiento deben equiparse con campanas de evacuación de humos u otros dispositivos de ventila- ción local equivalentes. Los envases abiertos deben cerrarse con cinta u otro elemento obturador antes de su recolocación en la sala de almacenamiento. Las sustancias que pueden reaccionar químicamente entre sí deben mantenerse en ubicaciones separadas.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Sustancias inflamables (II)
El área de almacenamiento debe situarse alejada de toda fuente de calor o de riesgo de incendio. Las sustancias altamente inflamables deben conservarse separadas de agentes oxidantes potentes y de materiales susceptibles de combustión espontánea. Cuando se almacenen líquidos de volatilidad elevada, deben instalarse aparatos y dispositivos eléctricos de iluminación de fabricación antideflagrante certificada y no se permitirá la gene- ración de llamas desnudas en el lugar de almacenamiento o cerca de éste. Se dispondrá además de extintores de incendios y materiales inertes absorbentes como arena y tierra seca para su utilización en situaciones de emergencia.
Las paredes, los techos y los suelos de las salas de almacena- miento se construirán con materiales con una resistencia al fuego mínima de dos horas. Se utilizarán puertas cortafuegos de cierre automático. Las instalaciones de dichas salas dispon- drán de toma a tierra eléctrica y serán inspeccionadas periódicamente, o se equiparán con dispositivos automáticos de detección de humo o fuego. Las válvulas de control en los reci- pientes de almacenamiento que contengan líquidos inflamables se etiquetarán claramente y las tuberías se pintarán con colores de seguridad distintivos para indicar el tipo de líquido y la direc- ción del flujo. Los depósitos que contengan sustancias inflama- bles deben situarse sobre el suelo, en pendiente y alejados de los principales edificios e instalaciones del centro de producción. Si se colocan al nivel del suelo, puede obtenerse protección contra la propagación del fuego mediante el mantenimiento de distan- cias de separación adecuadas y la disposición de diques. Preferi- blemente, la capacidad de éstos debe superar en 1,5 veces la del depósito de almacenamiento, debido a la probabilidad de que el líquido inflamable se derrame al calentarse. Estos depósitos deben dotarse de dispositivos de ventilación y placas corta- fuegos. Debe disponerse asimismo de extintores de incendios, ya sean automáticos o manuales. No debe permitirse fumar.
Las paredes, los techos y los suelos de las salas de almacena- miento se construirán con materiales con una resistencia al fuego mínima de dos horas. Se utilizarán puertas cortafuegos de cierre automático. Las instalaciones de dichas salas dispon- drán de toma a tierra eléctrica y serán inspeccionadas periódicamente, o se equiparán con dispositivos automáticos de detección de humo o fuego. Las válvulas de control en los reci- pientes de almacenamiento que contengan líquidos inflamables se etiquetarán claramente y las tuberías se pintarán con colores de seguridad distintivos para indicar el tipo de líquido y la direc- ción del flujo. Los depósitos que contengan sustancias inflama- bles deben situarse sobre el suelo, en pendiente y alejados de los principales edificios e instalaciones del centro de producción. Si se colocan al nivel del suelo, puede obtenerse protección contra la propagación del fuego mediante el mantenimiento de distan- cias de separación adecuadas y la disposición de diques. Preferi- blemente, la capacidad de éstos debe superar en 1,5 veces la del depósito de almacenamiento, debido a la probabilidad de que el líquido inflamable se derrame al calentarse. Estos depósitos deben dotarse de dispositivos de ventilación y placas corta- fuegos. Debe disponerse asimismo de extintores de incendios, ya sean automáticos o manuales. No debe permitirse fumar.
martes, 12 de mayo de 2015
lunes, 11 de mayo de 2015
La toxicidad del propaclor
La toxicidad del propaclor es doble a temperaturas ambiente elevadas. La exposición a esta sustancia se asocia a irritación cutánea y de las membranas mucosas y a alergia cutánea leve. La concentración tóxica tras una inhalación única es de 18 mg/m3 en ratas, y se cree que presenta toxicidad acumulativa moderada. El propaclor causa polineuropatías; alteraciones hepáticas, miocárdicas y renales, anemia y lesiones testiculares en ratas. Durante las operaciones de pulverización desde el aire, la concentración en la cabina del avión es de aproximadamente
0,2-0,6 mg/m3. El propanil posee una toxicidad similar.
0,2-0,6 mg/m3. El propanil posee una toxicidad similar.
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