sábado, 23 de enero de 2010

Colorantes azoicos

En general, los colorantes azoicos, como tal grupo, representan un riesgo bajo de toxicidad. Muchos de ellos tienen una DL50 por vía oral superior a 1 g/kg en ratas y ratones y los roedores pueden consumir durante toda su vida dietas de laboratorio con más de 1 g del compuesto por kg de alimento. Algunos pueden causar dermatitis de contacto pero, en general, con escasas manifestaciones. En la práctica resulta bastante difícil determinar si las lesiones cutáneas se deben al propio colorante o a otros productos que coexisten con él. Por el contrario, cada vez se presta más atención al potencial cancerígeno de los compuestos azoicos. A pesar de que aún existen pocas observaciones epidemiológicas que lo confirmen, los resultados obtenidos en estudios a largo plazo indican que algunos colorantes azoicos son cancerígenos para los animales de laboratorio. El principal órgano afectado en estas condiciones experimentales es el hígado, seguido por la vejiga urinaria. En algunos casos también se encuentra afectado el intestino. Con todo, es muy difícil extrapolar estos resultados al hombre.
La mayoría de los colorantes azoicos carcinogénicos no lo son de forma directa, sino como precarcinógenos, debiendo transformarse mediante una activación metabólica in vivo, para pasar de precarcinógenos a carcinógenos finales. Por ejemplo, el metilaminoazobenceno experimenta primero una N-hidroxilación y una N-desmetilación en el grupo amino y después se conjuga el grupo sulfato con el derivado N-hidroxi para formar el carcinógeno final, que reacciona con los ácidos nucléicos.
Es importante señalar que los colorantes diazoicos derivados de la bencidina pueden transformarse en el potente carcinógeno bencidina a través de los procesos metabólicos normales del orga- nismo. El propio organismo o las bacterias del intestino reducenin vivo los dos grupos azo a bencidina. Por este motivo, los colorantes azoicos deben manipularse con prudencia.