lunes, 25 de junio de 2007

Acido clorhídrico


El cloruro de hidrógeno anhidro no es corrosivo, si bien la solución acuosa ataca a casi todos los metales (salvo mercurio, plata, oro, platino, tantalio y ciertas aleaciones) con liberación de hidrógeno. El ácido clorhídrico reacciona con sulfuros para formar cloruros y sulfuro de hidrógeno. Es un compuesto muy estable, pero cuando se somete a a altas temperaturas se descompone, dando hidrógeno y cloro.
Riesgos. Los riesgos especiales del ácido clorhídrico son su acción corrosiva en la piel y las mucosas, la liberación de hidrógeno cuando entra en contacto con ciertos metales e hidruros metálicos, y su toxicidad. El ácido clorhídrico produce quemaduras en la piel y las mucosas cuya gravedad depende de la concentración de la solución. Estas quemaduras pueden ulcerarse quedando, más tarde, cicatrices queloides y retráctiles. El contacto de este ácido con los ojos puede provocar reducción o pérdida total de la visión. Las quemaduras faciales pueden dejar graves cicatrices graves que desfiguren el rostro. El contacto frecuente con soluciones acuosas puede determinar la aparición de una dermatitis.
Los vapores del ácido clorhídrico producen un efecto irritante en el tracto respiratorio, causando laringitis, edema de glotis, bronquitis, edema pulmonar y muerte. También son frecuentes las enfermedades digestivas, caracterizándose por necrosis dental molecular, que consiste en un proceso por el cual los dientes pierden su brillo, se tornan amarillos, blandos y afilados y, finalmente, se rompen.
Medidas de salud y seguridad. Además de las medidas generales descritas antes, este ácido nunca debe almacenarse en la proximidad de sustancias oxidantes o inflamables, como ácido nítrico o cloratos, ni cerca de metales e hidruros metálicos que puedan ser atacados por él, con liberación de hidrógeno, cuyo límite de explosividad es de 4-75 por 100 de volumen de aire. Toda la instalación eléctrica será a prueba de llamas y estará protegida contra la acción corrosiva de los vapores.